La vida de Lazarillo de Tormes y de sus fortunas y adversidades (Anónimo) - pág.33
Indice General
|
Volver
Página 33 de 72
mal.
A esta hora entró una vieja que ensalmaba, y los vecinos. Y
comiénzanme a quitar trapos de la cabeza y curar el garrotazo. Y
como me hallaron vuelto en mi sentido, holgáronse mucho y
dijeron:
"Pues ha tornado en su acuerdo, placerá a Dios no será
nada."
Y tornaron de nuevo a contar mis cuitas y a reírlas, y yo,
pecador, a llorarlas. Con todo esto, dieronme de comer, que
estaba transido de hambre, y apenas me pudieron remediar. Y así,
de poco en poco, a los quince días me levante y estuve sin
peligro, mas no sin hambre, y medio sano.
Luego otro día que fui levantado, el señor mi amo me tomó
por la mano y sacome la puerta fuera y, puesto en la calle,
díjome:
Lázaro: de hoy más eres tuyo y no mío. Busca amo y vete con
Dios. Que yo no quiero en mi compañia tan diligente servidor. No
es posible sino que hayas sido mozo de ciego."
Y santiguandose de mí, como si yo estuviera endemoniado, se
torna a meter en casa y cierra su puerta.
Tratado Tercero
Cómo Lázaro se asentó con un escudero, y de lo que le acaecio con
él
Desta manera me fue forzado sacar fuerzas de flaqueza y,
poco a poco, con ayuda de las buenas gentes di comigo en esta
insigne ciudad de Toledo, adonde con la merced de Dios dende a
quince días se me cerró la herida; y mientras estaba malo,
siempre me daban alguna limosna, mas después que estuve sano,
todos me decían:
"Tú, bellaco y gallofero eres. Busca, busca un amo a quien
sirvas."
"¿Y adónde se hallará ése -decía yo entre mí- si Dios ahora
< Anterior
|
Siguiente >
<<<
1
2
3
4
5
6
7
8
9
10
11
12
13
14
15
16
17
18
19
20
21
22
23
24
25
26
27
28
29
30
31
32
33
34
35
36
37
38
39
40
41
42
43
44
45
46
47
48
49
50
>>>
Páginas
1-50
51-72
|