Juegos tradicionales, entretenimientos e información

    Home | Juegos Online | Biblioteca | Libros Clásicos | Crucigramas | Ingenio | Enciclopedia | Diccionario | E-Commerce | Chat

  Secciones > Libros Clásicos > El agente secreto (Joseph Conrad)

El agente secreto (Joseph Conrad) - pág.44

Indice General | Volver

Página 44 de 205


Verloc dejó caer su cabeza en la almohada, otra vez y mirando hacia acriba prosiguió:
-Ese muchacho oye demasiadas cosas de lo que se habla aquí. Si yo hubiera sabido que ellos vendrían esta noche, me hubiese preocu­parlo por haberle metido en la cama al mismo tiempo que yo. Estaba fuera de sí por algo que había oído acerca de comer la carne de la gente y beber su sangre. ¿Para qué sirve hablar de cosas semejantes?
Había en su voz una nota de indignado desprecio. Mr. Verloc res­pondió con ganas.
-Pregúntaselo a Karl Yundt- gruñó de modo salvaje. Con gran de­cisión, Mrs. Verloc calificó a Karl Yundt de «viejo desagradable». Y declaró en forma abierta su afecto por Michaelis. Del robusto Ossipon, en cuya presencia siempre se sentía incómoda y se escudaba en una actitud de reserva inamovible, no elijo nada, sin embargo. Continuó hablando de ese hermano, que por tantos años había sido objeto de cuidado y temores.
-No le conviene oír lo que se dice aquí. Cree que todo es verdad. No sabe que las cosas no son así. Se apasiona con lo que oye.
Mr. Verloc no hizo ningún comentario.
-Me miró como sino supiera quien era yo, cuando fui abajo. Su corazón golpeaba como un martillo. No puede dejar de excitarse. Des­perté a mi madre y le pedí que se quedara con él hasta que estuviese dormido. No es culpa de él; no tiene problemas cuando lo dejan en paz.
Mr. Verloc no hizo ningún comentario.
-Preferiría que nunca hubiese ido a la escuela- empezó de nuevo, bruscamente, Mrs. Verloc. Siempre saca esos periódicos que están en la ventana para leerlos; se le pone colorada la cara cuando anda desci­frándolos. En todo un mes no llegamos a vender una docena de núme­ros; sólo ocupan lugar en la vidriera. Y Mr. Ossipon trae todas las semanas una pila de esos folletos del F. P. para venderlos a medio penique cada uno. Yo no le daría medio penique por toda la pila. Es un disparate leer eso... eso es lo que es. Y no se venden. El otro día Stevie agarró uno que traía la historia de un oficial alemán que le arrancó media oreja a un recluta y no le hicieron nada por eso. ¡El bestia! No supe qué hacer esa tarde con Stevie. También, la historia era como para hacerle hervir la sangre a uno. ¿Pero cuál es el sentido de imprimir cosas así? Gracias a Dios aquí no somos esclavos de los alemanes. No es nuestro problema ¿no?
Mr. Verloc no dio ninguna respuesta.
-Tuve que quitarle la cuchilla- continuó Mrs. Verloc, ahora un tanto soñolienta.


< Anterior  |  Siguiente >

<<< 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 32 33 34 35 36 37 38 39 40 41 42 43 44 45 46 47 48 49 50 >>>

Páginas  1-50   51-100   101-150   151-200   201-205  
Menú
Home
Biblioteca
Juegos Online
Juegos Flash
Crucigramas
Libros Clásicos
Sopas de Letras
Ingenio
Shop
Chat

En esta sección

Juegos, Cursos y
Enciclopedias gratis

Cursos Gratis
Biografías


Diccionario : A - B - C - D - E - F - G - H - I - J - K - L - M - N - Ñ - O - P - Q - R - S - T - U - V - W - X - Y - Z


Home | Biblioteca | Juegos | Crucigramas
  Acanomas.com : El mundo de los Juegos Acerca de Acanomas.com  

Contáctenos | Cómo publicitar | Términos y condiciones
Copyright ©1999-2008 Acanomas Networks. Todos los derechos reservados