Juegos tradicionales, entretenimientos e información

    Home | Juegos Online | Biblioteca | Libros Clásicos | Crucigramas | Ingenio | Enciclopedia | Diccionario | E-Commerce | Chat

  Secciones > Libros Clásicos > Hombrecitos (Louisa May Alcott)

Hombrecitos (Louisa May Alcott) - pág.25

Indice General | Volver

Página 25 de 174


.. Venga y verá a Nat que escucha, con toda el alma, a Medio-Brooke, que le está contando la historia del Redentor del mundo.
La señora Bhaer había pensado hablar con Nat antes de que el niño
durmiera, pues sabía la eficacia de un buen consejo en el momento de entregarse al sueño.
Mas, cuando llegó al dormitorio, cuando contempló al nuevo huésped y escuchó con fervoroso recogimiento el dulce y conmovedor relato que
Medio-Brooke hacía, la buena señora, con las pupilas llenas de lágrimas, se retiró pensando:
-Me guardaré de intervenir; Medio-Brooke está haciendo por ese pobre niño más de lo que yo pudiera hacer.
Por largo rato, y sin que nadie le impusiera silencio, siguió sonando aquella vocecita infantil, eco de un corazón inocente que predicaba a otro el sublime sermón de la Redención humana. Luego, cuando la señora Bhaer entró a apagar la luz, vio a Nat profundamente dormido, con el rostro vuelto hacia el cuadro, como si hubiese aprendido a querer al hombre bueno que tanto amaba a los pequeños y que era tan amigo de los pobres.

CAPÍTULO 4

Cuando Nat entró en la escuela, el lunes por la mañana, tembló al pensar que tendría que mostrar su ignorancia ante todos. Pero el señor Bhaer lo colocó en el hueco de una ventana y allí, de espaldas a los alumnos, Franz le dio las primeras lecciones y nadie escuchó los desatinos del muchacho ni vio los garabatos que hizo en el cuaderno de escritura. Nat agradeció eso tan de veras y se afanó tanto, que el profesor, viéndolo colorado y con los dedos llenos de tinta, le dijo sonriente:
-No te esfuerces, hijo mío; vas a fatigarte y tienes tiempo sobrado para aprender.
-Pero yo debo trabajar mucho, o no alcanzaré a los demás. Aquí todos saben, y yo no sé nada -exclamó Nat, medio desesperado oyendo a los condiscípulos recitar, con facilidad y exactitud que juzgaba asombrosas, lecciones de gramática, de historia y de geografía.
-Tú sabes otras muchas cosas buenas que ellos ignoran -contestó el señor Bhaer, sentándose al lado del niño, cuando Franz lo condujo a otra aula, para que penetrase en el intrincado laberinto de las tablas de multiplicar.
-¿Yo?-interrogó, con incredulidad, Nat.
-Sí; tú sabes dominarte, y ya ves que Jack, por ser tan impulsivo, no se domina.


< Anterior  |  Siguiente >

<<< 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 32 33 34 35 36 37 38 39 40 41 42 43 44 45 46 47 48 49 50 >>>

Páginas  1-50   51-100   101-150   151-174  
Menú
Home
Biblioteca
Juegos Online
Juegos Flash
Crucigramas
Libros Clásicos
Sopas de Letras
Ingenio
Shop
Chat

En esta sección

Juegos, Cursos y
Enciclopedias gratis

Cursos Gratis
Biografías


Diccionario : A - B - C - D - E - F - G - H - I - J - K - L - M - N - Ñ - O - P - Q - R - S - T - U - V - W - X - Y - Z


Home | Biblioteca | Juegos | Crucigramas
  Acanomas.com : El mundo de los Juegos Acerca de Acanomas.com  

Contáctenos | Cómo publicitar | Términos y condiciones
Copyright ©1999-2008 Acanomas Networks. Todos los derechos reservados