Juegos tradicionales, entretenimientos e información

    Home | Juegos Online | Biblioteca | Libros Clásicos | Crucigramas | Ingenio | Enciclopedia | Diccionario | E-Commerce | Chat

  Secciones > Libros Clásicos > La metamorfosis o El asno de oro (Lucio Apuleyo)

La metamorfosis o El asno de oro (Lucio Apuleyo) - pág.41

Indice General | Volver

Página 41 de 254


tiempo fue lleno de gente, de manera que las entradas y los tejados todo
estaba lleno: unos estaban abrazados a las columnas; otros, colgados de las
estatuas; otros, a las ventanas y azoteas, medio asomados, tanto, que con la
mucha gana que tenían de ver, se ponían a peligro de su salud. Entonces
lleváronme por medio del teatro los hombres de pie de la justicia, como a
una víctima que quieren sacrificar, y pusiéronme delante del asentamiento
de los jueces. El pregonero, a grandes voces, comenzó otra vez a pregonar,
llamando al acusador, el cual, citado, se levantó un viejo para acusarme, y
para el espacio o término de su acusación o habla pusieron allí un reloj de
agua, que es un vaso sutilmente horadado, a manera de coladera, y echando
agua en aquél, gotea poco a poco. Echáronle agua y comenzó el viejo a
hablar al pueblo de esta manera:
-«Ciudadanos, nobles y honrados: no penséis que se tratan aquí cosas de
muy poca substancia, mayormente, que toca a la paz y pro común de toda
la ciudad y al buen ejemplo para el provecho de lo porvenir. Así que más

os conviene a todos y a cada uno de vosotros, según la dignidad de vuestro
cargo, proveer que un homicida malvado como éste no haya cometido sin
pena muerte tan cruda y carnicería de tantos hombres. Y no penséis que por
tener yo enemistad privada contra éste diga esto por odio propio que le
tenga. Porque yo soy capitán de la guardia de la noche, y creo que ninguno
hay, de todos cuantos velan de noche hasta hoy, que con razón pueda
culpar mi diligencia; yo diré con mucha verdad la cosa cómo pasó.
Andando yo anoche, como a las tres horas de la noche, con mucha
diligencia, cercando y rondando la ciudad de puerta en puerta, veo este
crudelísimo hombre con una espada en la mano matando a cuantos podía;
ya tenía entre sus pies tres muertos, que aún estaban expirando, envueltos
en mucha sangre, y él, como me sintió y vio el tan grandísimo mal y
traición que había hecho, huyó luego, y como hacía muy obscuro, lanzose
en una casa, donde toda la noche estuvo escondido.


< Anterior  |  Siguiente >

<<< 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 32 33 34 35 36 37 38 39 40 41 42 43 44 45 46 47 48 49 50 >>>

Páginas  1-50   51-100   101-150   151-200   201-250   251-254  
Menú
Home
Biblioteca
Juegos Online
Juegos Flash
Crucigramas
Libros Clásicos
Sopas de Letras
Ingenio
Shop
Chat

En esta sección

Juegos, Cursos y
Enciclopedias gratis

Cursos Gratis
Biografías


Diccionario : A - B - C - D - E - F - G - H - I - J - K - L - M - N - Ñ - O - P - Q - R - S - T - U - V - W - X - Y - Z


Home | Biblioteca | Juegos | Crucigramas
  Acanomas.com : El mundo de los Juegos Acerca de Acanomas.com  

Contáctenos | Cómo publicitar | Términos y condiciones
Copyright ©1999-2008 Acanomas Networks. Todos los derechos reservados