Drácula (Abraham Stroker) - pág.184
Indice General
|
Volver
Página 184 de 408
Más tarde. Fue un regreso triste a casa en todos aspectos: la casa vacía del querido difunto que fuera tan bondadoso con nosotros: Jonathan todavía pálido y aturdido bajo una ligera recaída de su enfermedad, ahora un telegrama de van Helsing, quienquiera que sea: "Tengo la pena de participarle que la señora Westenra murió hace cinco días, y que Lucy murió anteayer. Ambas fueron enterradas hoy."
¡Oh, qué cúmulo de dolores en tan pocas palabras! ¡Pobre señora Westenra! ¡Pobre Lucy! ¡Se han ido; se han ido para no regresar nunca más a nosotros! ¡Y pobre, pobre Arthur, que ha perdido una dulzura tal de su vida! Dios nos ayude a sobrellevar todos nuestros pesares.
Del diario del doctor Seward
22 de septiembre. Todo ha culminado. Arthur ha regresado a Ring y se ha llevado consigo a Quincey Morris. ¡Qué magnífico tipo es este Quincey! Creo en lo más profundo de mi corazón que él sufrió tanto como cualquiera de nosotros dos por la muerte de Lucy; pero supo sobreponerse a su dolor como un estoico. Si América puede seguir produciendo hombres como este, no cabe la menor duda de que llegará a ser una gran potencia en el mundo. Van Helsing está acostado, tomándose un descansopreparatorio para su viaje. Se va a ir hoy por la noche a Ámsterdam, pero dice que regresará mañana por la noche; que sólo quiere hacer algunos arreglos que únicamente pueden efectuarse en persona. Cuando
regrese, si puede, se quedará en mi casa; dice que tiene trabajo que hacer en Londres que le puede llevar cierto tiempo. ¡Pobre viejo amigo! Temo que el esfuerzo de las últimas semanas ha roto hasta su fortaleza de hierro.
Durante todo el tiempo del funeral, pude ver que él estaba haciendo un terrible esfuerzo por refrenarse. Cuando todo hubo pasado, estábamos parados al lado de Arthur, quien, pobrecito, estaba hablando de su parte en la operación cuando su sangre fue transferida a las venas de Lucy; pude ver que el rostro de van Helsing se ponía blanco y morado alternadamente. Arthur estaba diciendo que desde entonces sentía como si los dos hubiesen estado realmente casados y que ella era su mujer a los ojos de Dios. Ninguno de nosotros dijo una palabra de las otras operaciones, y ninguno de nosotros la dirá jamás. Arthur y Quincey se fueron juntos a la estación, y van Helsing y yo nos vinimos para acá.
< Anterior
|
Siguiente >
<<<
151
152
153
154
155
156
157
158
159
160
161
162
163
164
165
166
167
168
169
170
171
172
173
174
175
176
177
178
179
180
181
182
183
184
185
186
187
188
189
190
191
192
193
194
195
196
197
198
199
200
>>>
Páginas
1-50
51-100
101-150
151-200
201-250
251-300
301-350
351-400
401-408
|