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Las tristes (Ovidio) - pág.35

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La Naturaleza, envidiosa, me redujo a vivir en estrechos límites, por las débiles fuerzas de mi nu­men. No obstante, el autor de La Eneida, tu poema favorito, llevó al héroe y sus armas al lecho de la reina de Cartago, y ningún episodio se lee en toda la obra con tanto interés como estos amores no san­cionados por un legítimo himeneo. El mismo, sien­do joven, describió en sus poesías bucólicas la pasión, llena de ternura, de las Filis y Amarilis, y nosotros, que delinquimos ha tiempo en un solo poema, vemos castigada con un nuevo suplicio la antigua culpa, pues sus dísticos vieron la luz desem­peñando tú la censura, y me dejaste pasar tantas ve­ces como un cumplido caballero. Así, la obra que mi imprudencia no estimaba peligrosa en la juvenil edad, me acarreó la ruina en la vejez. Tarde llegó la pena impuesta a mi antiguo libro, y ya muy alejada del tiempo en que la culpa se había cometido. No por eso vayas a creer que mis restantes obras son de la misma índole; en varias ocasiones desplegó mi barca velas mayores. Publiqué seis meses de Fastos, cada uno de los cuales finaliza con el mes respecti­vo. Este poema, César, se escribió bajo el amparo de tu nombre, y mi suerte fatal vino a interrumpir un trabajo a ti dedicado. Dimos asimismo al cotur­no trágico las desventuras reales en el tono que conviene a la majestad de la tragedia, y aunque falte a la empresa comenzada la última lima, he narrado las transformaciones prodigiosas de los seres, y así temples un tanto la indignación de tu ánimo y orde­nes que te lean en momentos de descanso algunas páginas de este poema, que empieza desde el primer origen del mundo y acaba en tu época, y verás cuánto brío prestaste a mi inspiración y con cuánto entusiasmo escribo de ti y de los tuyos.
Yo nunca perseguí a nadie con mis versos mor­daces, ni acusé con ellos los delitos de nadie; inca-paz de ofender, nunca mezclé la hiel a mis festivas sales, y en ninguna de mis cartas descubrirás un ras-go emponzoñado; y entre tantos ciudadanos y tan­tos miles de versos como compuse, soy el único a quien hirió mi Calíope.


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