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Los Trabajos de Persiles y Sigismunda (Miguel de Cervantes Saavedra) - pág.384

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-Eso será -respondió el escudero enlutado de Ruperta- no porque va a casarse, sino porque el camino es largo; que yo para mí tengo, que no hay mujer que no desee enterarse con la mitad que le falta, que es la del marido.
-No sé esas filosofías -respondió el caminante-; sólo sé que va triste, y la causa ella se la sabe. Y a Dios quedad, que es mucha la ventaja que mis dueños me llevan.
Y, picando apriesa, se les fue de la vista; y ellos, despidiéndose de Soldino, le abrazaron y le dejaron.
Olvidábase de decir cómo Soldino había aconsejado a las damas francesas que siguiesen el camino derecho de Roma, sin torcerle para entrar en París, porque así les convenía. Este consejo fue para ellas como si se le dijera un oráculo; y así, con parecer de los peregrinos, determinaron de salir de Francia por el Delfinado, y, atravesando el Piamonte y el estado de Milán, ver a Florencia y luego a Roma.
Tanteado, pues, este camino, con propósito de alargar algún tanto más las jornadas que hasta allí, caminaron; y otro día, al romper del alba, vieron venir hacia ellos al tenido por ladrón, Bartolomé el bagajero, detrás de su bagaje, y él vestido como peregrino.
Todos gritaron, cuando le conocieron, y los más le preguntaron qué huida había sido la suya, qué traje aquel y qué vuelta aquella.
A lo que él, hincado de rodillas delante de Constanza, casi llorando, respondió a todos:
-Mi huida no sé cómo fue; mi traje ya veis que es de peregrino; mi vuelta es a restituir lo que quizá, y aun sin quizá, en vuestras imaginaciones me tenía confirmado por ladrón; aquí, señora Constanza, viene el bagaje, con todo aquello que en él estaba, excepto dos vestidos de peregrinos, que el uno es éste que yo traigo, y el otro queda haciendo romera a la ramera de Talavera, que doy yo al diablo al amor y al bellaco que me lo enseñó; y es lo peor que le conozco, y determino ser soldado debajo de su bandera, porque no siento fuerzas que se opongan a las que hace el gusto con los que poco saben.


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