Juegos tradicionales, entretenimientos e información

    Home | Juegos Online | Biblioteca | Libros Clásicos | Crucigramas | Ingenio | Enciclopedia | Diccionario | E-Commerce | Chat

  Secciones > Libros Clásicos > La conquista del Perú (Pablo Alonso de Avecilla)

La conquista del Perú (Pablo Alonso de Avecilla) - pág.39

Indice General | Volver

Página 39 de 160


papas, y la donación que el pontífice Alejandro había hecho al rey de
Castilla de todas las regiones del Nuevo Mundo. Después de haber expuesto
toda esta doctrina, imitó a Atahulpa a que abrazase la religión cristiana,
a que reconociese la autoridad suprema del papa, y a que se declarase
tributario del rey de Castilla, como su legítimo soberano; y que si así lo
hacía continuaría reinando, y el Rey su señor tomaría el Perú bajo su
protección; pero que si rehusaba obedecer, si persistía en su impiedad, le
declaraba la guerra, y le amenazaba con la más terrible venganza.
Poco entendió Atahulpa de ese extraño discurso, que conteniendo
misterios incomprensibles y desconocidos hechos, toda la elocuencia humana
no bastara a hacer formar en tan corto tiempo ideas distintas a un
peruano. Empero, a las cosas más sencillas que había comprendido respondió
con suma moderación; «que con el mayor placer sería amigo del rey de
España, pero nunca su tributario; que era preciso que el pontífice fuera
demasiado arrogante para dar tan liberalmente lo que no le pertenecía; que
jamás abandonaría su religión, y que si los cristianos adoraban a su Dios
muerto en la cruz él adoraba al sublime Sol que jamás moría; y preguntó al
fin al vicario, dónde había aprendido lo que le había dicho de Dios y de
la creación.» En este libro, respondió Luque ya enardecido, presentándole
su breviario. Atahulpa tomó el libro con admiración, le miró por todas
partes, le llegó a su oído, y contestó al orador, «esto me dais aquí no
habla, nada dice, y lo tiró con desprecio.» Luque, furioso entonces, se
volvió a sus compañeros, gritando: venganza cristianos, la palabra de Dios
ha sido profanada, vengad el crimen, devorad a esos infieles.
Pizarro que apenas podía contener la impaciencia de sus soldados por
lanzarse sobre las riquezas que herían sus ojos, dio la señal de ataque, y
los atambores y clarines tocaron a degüello. La artillería y mosquetería
hizo una descarga cerrada, cargó la caballería con sable en mano, y
Pizarro con los 20 elegidos se arrojó decididamente sobre el Inca. Llenos
de terror los peruanos se dieron a una fuga pavorosa; tan inexplicables
les eran los caballos que los atropellaban, como el estruendo de la


< Anterior  |  Siguiente >

<<< 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 32 33 34 35 36 37 38 39 40 41 42 43 44 45 46 47 48 49 50 >>>

Páginas  1-50   51-100   101-150   151-160  
Menú
Home
Biblioteca
Juegos Online
Juegos Flash
Crucigramas
Libros Clásicos
Sopas de Letras
Ingenio
Shop
Chat

En esta sección

Juegos, Cursos y
Enciclopedias gratis

Cursos Gratis
Biografías


Diccionario : A - B - C - D - E - F - G - H - I - J - K - L - M - N - Ñ - O - P - Q - R - S - T - U - V - W - X - Y - Z


Home | Biblioteca | Juegos | Crucigramas
  Acanomas.com : El mundo de los Juegos Acerca de Acanomas.com  

Contáctenos | Cómo publicitar | Términos y condiciones
Copyright ©1999-2008 Acanomas Networks. Todos los derechos reservados