Juegos tradicionales, entretenimientos e información

    Home | Juegos Online | Biblioteca | Libros Clásicos | Crucigramas | Ingenio | Enciclopedia | Diccionario | E-Commerce | Chat

  Secciones > Libros Clásicos > La Dama de Blanco (Wilkie Collins)

La Dama de Blanco (Wilkie Collins) - pág.251

Indice General | Volver

Página 251 de 296


Tal vez crea alguien que su prodigioso parecido con Ana Catherick pudo también confundirme a mí al verla de una manera inesperada, pero no ocurrió esto. Conmigo no podía ocurrir.
Antes de que el sol se hubiese puesto, juntos habíamos recordado unas palabras de despedida: «Si alguna vez llegase el momento en que con toda mi sangre y con todas las fuerzas de mi alma pudiera proporcionarle un instante de felicidad o evitarle un momento de amargura, ¿se acordará usted de su humilde profesor de dibujo?» Dijo esto. Ahora había llegado el momento de ponerlo en práctica.
Con esto quedan explicados los motivos que me impulsaron a seguir esta conducta.
II
LA HITORIA COMIENZA DONDE CONCLUYÓ EL RELATO DEL AMA DE LLAVES DE BLAKWATER
La partida de Lady Glyde del castillo y las circunstancias en que ésta se llevó a cabo fueron comunicadas a la señorita Halcombe por la bondadosa ama de llaves. A los pocos días siguiente de haber sido recibida la ésta, aunque no recuerda con exactitud la fecha, una carta de la condesa Fosco en la que le ponía en conocimiento de la muerte repentina de Lady Glyde, rogándole que con todas las precauciones necesarias se lo hiciera saber a su hermana, teniendo en cuanta siempre el estado de su salud, con objeto de que cuando se lo comunicara tuviera la suficiente fortaleza para soportar el golpe.
Al día siguiente de haber sido recibida la carta, la señora Michelson comunicó la triste nueva a la enferma en presencia del doctor Dawson, quien pocos días antes había reanudado sus visitas. No creo necesario insistir sobre el efecto que produjo en Marian la desgraciada noticia. Me limito a decir tan sólo que hasta el cabo de tres semanas no pudo ponerse en camino. El ama de llaves la acompañó hasta Londres, y allí se separaron. La buena señora Michelson le dejó sus señas, por si la necesitaba. Marian, antes de continuar su viaje a Limmeridge, visitó en su despacho al socio del señor Gilmore, y sólo a él puso en antecedentes de las sospechas que tenía con respecto a la muerte de su hermana, muerte que no creía natural. El señor Kyrle se interesó grandemente por el suceso, y prometió llevar a cabo toda clase de averiguaciones con objeto de esclarecer aquel delicado asunto. Diremos, para termina que el conde Fosco ayudó de una manera eficaz al socio del señor Gilmore, cuando éste se presentó en su casa para conocer los pormenores de la terrible desgracia. El conde Fosco le puso en contacto con el doctor que la asistió en los últimos momentos, y también con las criadas, y tantos y tan sinceros pormenores le dieron, que el buen abogado dedujo que la pena de la pérdida de su hermana había trastornado un poco a la señorita Halcombe, muy débil ya a consecuencia de su larga y penosa enfermedad.


< Anterior  |  Siguiente >

<<< 251 252 253 254 255 256 257 258 259 260 261 262 263 264 265 266 267 268 269 270 271 272 273 274 275 276 277 278 279 280 281 282 283 284 285 286 287 288 289 290 291 292 293 294 295 296 >>>

Páginas  1-50   51-100   101-150   151-200   201-250   251-296  
Menú
Home
Biblioteca
Juegos Online
Juegos Flash
Crucigramas
Libros Clásicos
Sopas de Letras
Ingenio
Shop
Chat

En esta sección

Juegos, Cursos y
Enciclopedias gratis

Cursos Gratis
Biografías


Diccionario : A - B - C - D - E - F - G - H - I - J - K - L - M - N - Ñ - O - P - Q - R - S - T - U - V - W - X - Y - Z


Home | Biblioteca | Juegos | Crucigramas
  Acanomas.com : El mundo de los Juegos Acerca de Acanomas.com  

Contáctenos | Cómo publicitar | Términos y condiciones
Copyright ©1999-2008 Acanomas Networks. Todos los derechos reservados