Merienda (Louisa May Alcott) - pág.8
Indice General
|
Volver
Página 8 de 8
-¡Por Júpiter! Las tías se han propuesto cubrirse de gloria. Entremos a enterarnos de lo que pasa... Pórtense bien, amigos, o más tarde arreglaremos cuentas -ordenó Charley, al detenerse a observar las tentadoras mercancías dispuestas detrás del limpio cristal.
Entraron en tropel, golpearon el mostrador y se dispusieron a saludar a las ancianas, como de costumbre, mas se sorprendieron en grande cuando apareció una bonita joven, quien les preguntó sonriente qué deseaban servirse.
-Si es lo mismo para usted, quisiéramos ver a las tías. ¿No es de ellas esta tienda? -inquirió el pequeño Briggs, amargamente desilusionado al no encontrar a sus buenas amigas.
-Las encontrarán allí, en su casa, como de costumbre... Sí, esta tienda les pertenece, y yo soy su sobrina. Mi esposo es la "Compañía", y los dos nos hacemos cargo de la tienda en nombre de ellas... Espero tenerlos por clientes, caballeros.
-¡Claro que sí! ¡Claro que sí! ¡Tres hurras por Plummer y Compañía! -gritó Charley, encabezando tres aclamaciones que hicieron resonar otra vez la tiendita, y que atrajeron a las ventanas opuestas dos cofias, bajo las cuales dos caras viejas y alegres sonreían y saludaban, llenas de satisfacción ante la revolución tan exitosamente planeada y llevada a cabo.
FIN
< Anterior
|
Siguiente >
<<<
1
2
3
4
5
6
7
8
>>>
|