El escondido y la tapada (Pedro Calderón de la Barca) - pág.25
Indice General
|
Volver
Página 25 de 60
pues si él viniera a alquilarla,
su escalera echara menos,
y fuera fuerza el hallarnos
escalerados don Diego.
CÉSAR: En fin, para haber de ser
un tan extraño suceso,
no hay inconveniente alguno,
según todo se ha dispuesto;
pero no se ha de rendir
hoy el valor de mi pecho
a fáciles imposibles.
Saca la daga para abrir la puerta
MOSQUITO: ¿Qué haces?
CÉSAR: Declavar pretendo
con esta daga la puerta,
y salir de aquí primero
que mi enemigo me cierre
hoy el paso, aunque sea al riesgo
de que en la primera calle
me prendan; que ya no quiero
vida, casada Lisarda
con don Juan; ni quiero --¡ay cielos!--
esperar a ser testigo
ya del daño que me ha muerto.
MOSQUITO: Dices bien, señor. Salgamos
de aquí, aunque descerrajemos
la puerta.
CÉSAR: No he de esperar
más desdichas. Mas ¿qué veo?
Por la parte de allá fuera
abren.
MOSQUITO: Pues, al retraimiento.
CÉSAR: Por si es don Diego, es forzoso.
MOSQUITO: ¡Mucho nos quiere don Diego,
pues que nos guarda con llave!
CÉSAR: ¡Que viniese a tan mal tiempo!
MOSQUITO: Según todo se hace apriesa,
que sea el adrede pienso.
Escóndense los dos. Salen BEATRIZ y
OTÁÑEZ
BEATRIZ: ¿Aquésta es la casa?
OTÁÑEZ: Sí.
BEATRIZ: Santíguome, y entro a vella
con el pie derecho en ella.
Malo es abrirse hacia aquí
la puerta, y los escalones
toman la vuelta al revés,
bien o mal: una, dos, tres;
y las vigas no son nones.
Otáñez, vuelva a señor
y diga que, si no ha dado
el dinero adelantado
de esta casa, será error,
si al dueño no se le obliga
a mudar la puerta, es llano,
la escalera hacia esta mano
y añadir aquí una viga.
OTÁÑEZ: ¡Mala mano te dé Dios,
< Anterior
|
Siguiente >
<<<
1
2
3
4
5
6
7
8
9
10
11
12
13
14
15
16
17
18
19
20
21
22
23
24
25
26
27
28
29
30
31
32
33
34
35
36
37
38
39
40
41
42
43
44
45
46
47
48
49
50
>>>
Páginas
1-50
51-60
|