Juegos tradicionales, entretenimientos e información

    Home | Juegos Online | Biblioteca | Libros Clásicos | Crucigramas | Ingenio | Enciclopedia | Diccionario | E-Commerce | Chat

  Secciones > Libros Clásicos > Cartas desde mi molino (Alfonso Daudet)

Cartas desde mi molino (Alfonso Daudet) - pág.26

Indice General | Volver

Página 26 de 111


cuarto, quien subía frotándose los ojos; se le entre-
gaban la calabaza y el Plutarco. Luego, antes de me-
ternos en cama, entrábamos un momento en la
estancia del fondo, hecha un revoltijo de cadenas,
grandes pesas, depósitos de estaño, calabrotes, y allí,
a la luz del candilejo, escribía el torrero en el gran
libro del faro, siempre abierto:
Media noche. Mar gruesa. Tempestad. Buque de la vista
por el horizonte.

C A R T A S D E M I M O L I N O

45

LA AGONIA DE LA «LIGERA»

Puesto que el mistral de la otra noche nos ha
lanzado a la costa de Córcega, permitidme contaros
una tremenda historia marítima de que los pescado-
res de por allá hablan a menudo en la velada, y acer-
ca de la cual me ha suministrado la casualidad
curiosísimos informes.
Hace de esto dos o tres años.
Bogaba yo por el mar de Cerdeña, en compañía
de siete ú ocho carabineros de mar. ¡Rudo viaje pa-
ra un novicio! En todo el mes de Marzo no tuvimos
día bueno. El viento del este hablase encarnizado
con nosotros, y el mar no abonanzaba.
Una tarde, que capeábamos el temporal, nuestra
barca fue a refugiarse a la entrada del estrecho de
Bonifacio, en medio de un archipiélago de islillas.

A L F O N S O D A U D E T

46

Su aspecto nada tenía de tranquilizador: grandes ro-
cas peladas, cubiertas de aves, algunas matas de
ajenjo, espesuras de lentiscos, y acá y acullá entre el
fango algunos maderos en vías de podrirse; pero, a
fe mía, para pasar la noche eran más preferibles aun
esas rocas siniestras que el camarote de una vieja
barca a medio cubrir, donde el oleaje entraba como
Pedro por su casa, y con ella nos contentamos.
Apenas hubimos desembarcado, mientras los
marineros encendían lumbre para guisarla bouilla-
baisse, me llamó el patrón, y enseñándome una pe-
queña cerca de piedra blanca, perdida entre las
brumas al cabo de la isla, me dijo.
-¿Viene usted al cementerio?


< Anterior  |  Siguiente >

<<< 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 32 33 34 35 36 37 38 39 40 41 42 43 44 45 46 47 48 49 50 >>>

Páginas  1-50   51-100   101-111  
Menú
Home
Biblioteca
Juegos Online
Juegos Flash
Crucigramas
Libros Clásicos
Sopas de Letras
Ingenio
Shop
Chat

En esta sección

Juegos, Cursos y
Enciclopedias gratis

Cursos Gratis
Biografías


Diccionario : A - B - C - D - E - F - G - H - I - J - K - L - M - N - Ñ - O - P - Q - R - S - T - U - V - W - X - Y - Z


Home | Biblioteca | Juegos | Crucigramas
  Acanomas.com : El mundo de los Juegos Acerca de Acanomas.com  

Contáctenos | Cómo publicitar | Términos y condiciones
Copyright ©1999-2008 Acanomas Networks. Todos los derechos reservados