Penas por amor perdidos (William Shakespeare) - pág.16
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la dama de la caperuza
BOYET.-Rosalina, por venturosa casualidad
BEROWNE.-¿Está casada o no
BOYET-No tiene otro marido que su capricho, ca
ballero, o cosa así
BEROWNE.-Sois el bien venido, señor, adiós
BOYET.-Guardo el adiós, para vos la bienvenida
(Berowne sale.
MARIA.-Este último es Berowne, el tan alegre
bromista señor. No hay palabra en él que no sea un
chanza
BOYET.-Y todas sus chanzas no son sino palabras
PRINCESA-Bien habéis hecho respondiéndole e
su mismo tono
BOYET.-Tan deseoso estaba de enzarzarme con é
como él de abordarme
CATALINA.-Como dos borregos que se topan, ¡
fe mía
BOYET.-¿Y por qué no dos veleros? Yo no quisiera ser borrego, mi dulce cordera, a menos de poder pastar en vuestros labios. CATALINA.-Sea; vos borrego y yo pasto, si ello termina la broma. BOYET.-(Tratando de abrazarla.) Acaba en cuanto me concedáis el dulce pasto. CATALINA.-No, cariñoso borrego; mis labios son propiedad privada, no prado comunal. BOYET.-¿A quién perteneces? CATALINA.-A mi suerte y a mí. PRINCESA.-Los espíritus hirientes buscan la dis-cordia, los buenos hallan la armonía. Esta guerra civil en la que aguzáis el ingenio, sería mucho más provechosa contra el rey de Navarra y sus bibliómanos. Ahora está fuera de lugar. BOYET.-Si mi observación, que rara vez se equivoca, no me engaña ahora, leo en su mirada el secreto lenguaje de su corazón, y por él veo, que el rey de Navarra está herido. PRINCESA.-¿Por quién? BOYET.-Por lo que los amantes llamamos pasión profunda. PRINCESA.-¿Razón para decir tal cosa?
BOYET.-¡Pardiez!, todos sus sentimientos habíanse refugiado en el bastión de sus ojos que centelleaban de deseo. Su corazón, semejante a un ágata en que estuviese grabada vuestra imagen, orgulloso de tan preciosa huella, manifestaba este orgullo en sus miradas. Todos sus sentidos recogíanse en el de la vista, ajeno a contemplar otra cosa que la más hermosa entre las hermosas. Hubiérase dicho, sí, que todos sus sentidos estaban encerrados en sus ojos, como en una caja de cristal las joyas que se quieren hacer comprar a un príncipe, y que, dejando ver su esplendor a través de lo que contiene, tienta el bolsillo de cuantos pasan. Se leía en su cara tal sorpresa, que todos los ojos veían que los suyos estaban maravillados de lo que contemplaban. Para vos Aquitania y cuanto contiene, os lo aseguro, si consintieseis en darle un solo beso de amor. PRINCESA.-Vamos a nuestro pabellón. Boyet está dispuesto a.
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