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Como ganar al Poker y al Black Jack - Edición Especial - Pág. 6

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7. Singulares anécdotas

Existen sorprendentes, y a veces increíbles historias acerca del juego del póker en todos los tiempos. Algunas pueden ser ciertas o no, pero la verdad es que han circulado de generación en generación como si lo fuesen, y no tenemos por qué dudar de ellas. Otras son muy recientes, e incluso han llegado a publicarse en los medios de difusión, por lo que suponemos que sí son absolutamente ciertas.

La más antigua que se relata, se refiere al siglo XVIII, concretamente a 1756, en Inglaterra. Sir Robert Walpole participó en una partida de supuestos caballeros como él, antes de que fuese nombrado primer ministro de gobierno de Su majestad.

Ocurrió que, entre los jugadores aparentemente honorables de aquella partida, uno de ellos, por añadidura Lord del reino, era un hábil y redomado tramposo, que desplumó a todos sus compañeros de juego. A Sir Robert no le iba de esas pérdidas, pero un honesto comerciante que se embarcó en ella, fue virtualmente arruinado aquella noche. Perdida hasta su última guinea, su desesperación no tuvo límites.

Pero he aquí que, en su regreso a su mansión, el Lord tramposo fue asaltado por unos bandoleros, cosa por entonces harto frecuente en los caminos ingleses, y despojado a punta de pistola de todas sus riquezas mal obtenidas. El tramposo murió de una apoplejía horas más tarde. Y el comerciante recibió de forma anónima cuanto le había sido expoliado en la partida de póker, evitando su suicidio.

Se supone -y Sir Robert Walpole era el primero en creerlo así-, que uno de los elegantes «caballeros» que jugara la partida, debía de ser el capitán o un miembro de la partida de salteadores, para estar tan bien enterado de todo.

La partida más larga de póker jamás jugada -aunque entonces no existía el Libro Guiness de los récords-, se supone que fue la celebrada en 1890 en un barco de río del Mississippi, que duró la friolera de 72 horas sin interrupción -salvo las indispensables para que cada jugador fuese a los servicios o tomase algún frugal alimento o bebida-, y cuyo ganador sufrió una crisis cardíaca al final, motivo de la suspensión de la partida. Al fallecer ese jugador, sus ganancias fueron escrupulosamente entregadas, hasta el último centavo, a su desconsolada viuda.

La partida más corta, en cambio, de la que se tiene noticia, fue la celebrada en el Oeste americano, concretamente en Dodge City, entre dos tahúres que se odiaban profundamente. Duró solamente una mano, y al acusar uno de ellos al otro jugador de hacer trampas, ambos desenfundaron sus derringers y se dispararon simultáneamente. Ambos murieron del disparo.

jLa partida más cara de que se tiene constancia, tuvo por escenario un lujoso garito de Chicago regentado por la banda de Capone. Era 1928, y jugaban la partida grandes magnates y políticos de la época. Las apuestas que se cruzaban, impelidos los jugadores por el alcohol, la excitación del juego y, posiblemente, alguna droga por medio, eran realmente desorbitadas.

Tanto llegaron a subir las apuestas que llegó un momento en que en el centro de la mesa se reunió en fichas un pozo de casi dos millones de dólares de los de entonces.

jLo curioso es que ese enorme pozo fue a parar a manos de un audaz jugador que poseía solamente un trío de doses. Se dice que era un gangster el ganador, aunque otros aseguran que era un hombre cercano al Gobierno, que jugaba de incógnito, y al que se le dejó ganar. Fuese como fuese, es la postura más alta que se recuerda en el póker.

Mucho más recientemente, hemos podido leerlo todos, e incluso verlo en los noticiarios de televisión, que el campeón del mundo de póker, en los Estados Unidos, ganó en 1990 la friolera de un millón de dólares por ser el mejor jugador del torneo.

Ese jugador, en la última mano de la partida, ganó con solamente dobles parejas. Para alcanzar el título mundial con semejante juego, se demuestran dos cosas: que era un gran jugador, y que faroleaba de maravilla. Pero también se demuestra con ello lo que hemos venido diciendo desde un principio: que el póker no es en absoluto un juego de azar, sino de habilidad, pericia, inteligencia, sentido psicológico, dotes de observación y audacia. Esa forma de ganar todo un campeonato del mundo de la modalidad, lo demuestran sobradamente.


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