Como gustéis (William Shakespeare) - pág.32
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ROSALINA ¿Su amor no es sincero? CELIA Sí, cuando está enamorado, pero creo que no lo está. ROSALINA Le oíste jurar claramente que lo estaba. CELIA
«Estaba» no es «está». Además, el juramento de un enamorado no tiene más verdad que la cuenta de untabernero. Los dos confirman falsedades. Él está aquí en el bosque al servicio del duque, tu padre.
ROSALINA Aye r estuve con el duque y conversé mucho con él. Me preguntó de qué familia era. Le dije que de una tan buena como la suya. Se rió y me dejó ir. Mas, ¿por qué hablar de padres cuando hay un hombre como Orlando?
CELIA
¡Gran hombre! Escribe gran poesía; dice grandes palabras, presta grandes juramentos y los rompe a lo grande, apuntando de través al corazón de la amada, igual que el mal justador que espolea su caballo por un solo costado y rompe su lanza como un noble tonto. Pero todo es grande si monta la juventud y guía la necedad. ¿Quién viene aquí?
Entra CORINO.
CORINO Queridos amos, solíais preguntarme por el pastor que penaba de amores. Le visteis en el prado sentado junto a mí alabando a la altiva e ingrata pastora que es su amada.
CELIA ¿Y qué le ocurre?
CORINO ¿Queréis ver una auténtica función entre la pálida faz del amor verdadero y la brasa del desprecio y el desdén? Pues venid y os la mostraré si deseáis presenciarla.
ROSALINA
Ven, vámonos de aquí
Ver enamorados alimenta a los que aman. Llevadno
allá y así podréis ve
que en esa función yo tengo un papel.
Salen.
III.v Entran SILVIO y FEBE.
SILVIO Querida Febe, no me desprecies. ¡No, Febe! Di que no me amas, pero dilo sin crueldad. El verdugo, cuyo pecho está ya curtido de ver tanta muerte, no golpea con el hacha la humillada cerviz
sin pedir perdón. ¿Quieres ser más áspera qu
quien hace de la sangre su vida y oficio
Entran [por detrás] ROSALINA, CELIA y CORINO.
FEBE Yo no pretendo ser tu verdugo. Te huyo por no hacerte daño: me dices que mis ojos llevan muerte. Sin duda es curioso y verosímil que a los ojos, lo más delicado, que cierran sus tímidas puertas a las motas de polvo, los llamen tiranos, criminales y asesinos.
Te lanzo la mirada más ceñuda
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