Juegos tradicionales, entretenimientos e información
    Home | Juegos Online | Biblioteca | Libros Clásicos | Crucigramas | Ingenio | Enciclopedia Juegos | Contacto

  Secciones > Libros Clásicos > Mucho ruido y pocas nueces (William Shakespeare)

 

Mucho ruido y pocas nueces (William Shakespeare) - pág.37

Indice General | Volver

Página 37 de 57


doncella, vuestra hija, libremente y sin violencia alguna?

LEONATO.-Tan libremente, hijo mío, como Dios hubo de concedérmela.
CLAUDIO.-Y yo, ¿qué podría daros en pago de tan rico y valioso presente?
DON PEDRO.-Nada, a no ser que se la devolvierais.
CLAUDIO.-Querido príncipe, me enseñáis gratitud noble. Leonato, recobrad,

pues, a vuestra hija: no deis esa naranja podrida a vuestro amigo. No tiene de honrada sino la señal y apariencia. ¡Mirad! ¡Se sonroja como una virgen! ¡Oh! ¡De qué sinceridad y muestra de virtud puede revestirse el astuto vicio! Ese rubor, esa modestia, ¿no vienen a atestiguar su sencilla honradez? Todos cuantos la contempláis, ¿no juraríais que es una virgen, por su aspecto exterior? ¡Pues no lo es! ¡Conoce el calor de un lecho lujurioso; y si enrojece, no es de pudor, sino de vergüenza!
LEONATO.-¿Qué queréis decir, señor?
CLAUDIO.-¡Que no me caso, que no junto mi alma a la de una probada
libertina!
LEONATO.-Mi querido señor, si, en prueba propia, habéis vencido la resistencia

de su juventud y hecho derrota de su virginidad...
CLAUDIO.-Sé lo que queréis decir: que si la he poseí- do, si la he tenido entre
mis brazos, fue en calidad de esposo, y debo, por lo tanto, excusar una falta
anticipada. No, Leonato. Nunca la tenté con palabras licenciosas. Sólo le dirigí

expresiones de candor sincero y de un respetuoso amor, como hubiera hecho un
hermano con su hermana.
HERO.-¿Y me conduje nunca de otro modo con vos?
CLAUDIO.-¡Mal haya tu apariencia! Yo la denunciaré. Me hacíais el efecto de

una Diana en su esfera, tan casta como el capullo antes de florecer; pero sois más desenfrenada en vuestros deseos que Venus, o que esos animales mimados que retozan en una salvaje sensualidad.
HERO.-¿Está mi señor en su juicio, que desvaría de ese modo?
LEONATO.-Querido príncipe, ¿por qué no habláis?
DON PEDRO.-¿Qué voy a hablar? Estoy avergonzado por haber querido unir a

mi caro amigo con una vulgar ramera.
LEONATO.-¿Se dicen tales cosas, o soy víctima de un sueño?
DON JUAN.-Señor, se dicen, y son verdaderas.
BENEDICTO.-¡Esto no lleva trazas de boda!
HERO.-¡Verdaderas! ¡Oh Dios!
CLAUDIO.-¿Estoy yo aquí, Leonato? ¿Es éste el príncipe? ¿Este otro el

hermano del príncipe? ¿Es ése el rostro de Hero? ¿Son estos ojos nuestros ojos?
LEONATO.-Todo es así, ¿y a qué viene eso, señor?


< Anterior  |  Siguiente >

<<< 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 32 33 34 35 36 37 38 39 40 41 42 43 44 45 46 47 48 49 50 >>>

Páginas  1-50   51-57  



Menú
Home
Biblioteca
Juegos Online
Juegos Flash
Crucigramas
Libros Clásicos
Sopas de Letras
Ingenio

En esta sección

Juegos, Cursos y
Enciclopedias gratis

Canales de tv online en vivo hd Cursos Gratis
Psicología
Biografías

Diccionario : A - B - C - D - E - F - G - H - I - J - K - L - M - N - Ñ - O - P - Q - R - S - T - U - V - W - X - Y - Z



Home | Biblioteca | Juegos | Crucigramas
  Acanomas.com : El mundo de los Juegos Acerca de Acanomas.com  


Copyright ©1999-2015 Nuevarena.com Todos los derechos reservados