Juegos tradicionales, entretenimientos e información

    Home | Juegos Online | Biblioteca | Libros Clásicos | Crucigramas | Ingenio | Enciclopedia | Diccionario | E-Commerce | Chat

  Secciones > Libros Clásicos > El elixir de larga vida (Honoré de Balzac)

El elixir de larga vida (Honoré de Balzac) - pág.10

Indice General | Volver

Página 10 de 26


al oír esto, su cabeza se volvió hacia don Juan con un movimiento de
escalofriante brusquedad, su cuello se quedó torcido como el de una estatua de
mármol a quien el pensamiento del escultor ha condenado a mirar de lado, sus
ojos, más grandes, adoptaron una espantosa inmovilidad. Estaba muerto, muerto
perdiendo su única, su última ilusión. Buscando asilo en el corazón de su hijo
encontró una tumba más honda que las que los hombres cavan habitualmente a sus
muertos. Sus cabellos se habían erizado también por el horror; y su mirada
convulsa hablaba aún. Era un padre saliendo con rabia de un sepulcro para pedir
venganza a Dios.
-¡Vaya!, se acabó el buen hombre -exclamó don Juan.
Presuroso por acercar el misterioso cristal a la luz de la lámpara como un
bebedor examina su botella al final de la comida, no había visto blanquear el
ojo de su padre. El perro contemplaba con la boca abierta alternativamente a su
amo muerto y el elixir; del mismo modo que don Juan miraba, ora a su padre, ora
al frasco. La lámpara arrojaba ráfagas ondulantes. El silencio era profundo, la
viola había enmudecido. Belvídero se estremeció creyendo ver moverse a su padre.

Intimidado por la expresión rígida de sus ojos acusadores los cerró del mismo
modo que hubiera bajado una persiana abatida por el viento en una noche de
otoño. Permaneció de pie, inmóvil, perdido en un mundo de pensamientos. De
repente, un ruido agrio, semejante al grito de un resorte oxidado, rompió el
silencio. Don Juan, sorprendido, estuvo a punto de dejar caer el frasco. De sus
poros brotó un sudor más frío que el acero de un puñal. Un gallo de madera
pintada surgió de lo alto de un reloj de pared, y cantó tres veces. Era una de
esas máquinas ingeniosas, con la ayuda de las cuales se hacían despertar para
sus trabajos a una hora fija los sabios de la época. El alba enrojecía ya las


< Anterior  |  Siguiente >

<<< 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 >>>


Menú
Home
Biblioteca
Juegos Online
Juegos Flash
Crucigramas
Libros Clásicos
Sopas de Letras
Ingenio
Shop
Chat

En esta sección

Juegos, Cursos y
Enciclopedias gratis

Cursos Gratis
Biografías


Diccionario : A - B - C - D - E - F - G - H - I - J - K - L - M - N - Ñ - O - P - Q - R - S - T - U - V - W - X - Y - Z


Home | Biblioteca | Juegos | Crucigramas
  Acanomas.com : El mundo de los Juegos Acerca de Acanomas.com  

Contáctenos | Cómo publicitar | Términos y condiciones
Copyright ©1999-2008 Acanomas Networks. Todos los derechos reservados