La vida de Lazarillo de Tormes y de sus fortunas y adversidades (Anónimo) - pág.30
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como no entre toda dentro, tórnase a salir."
Cuadró a todos lo que aquél dijo, y alteró mucho a mi amo;
y dende en adelante no dormía tan a sueño suelto. Que cualquier
gusano de la madera que de noche sonase, pensaba ser la culebra
que le roía el arca. Luego era puesto en pie, y con un garrote
que a la cabacera, desde que aquello le dijeron, ponía, daba en
la pecadora del arca grandes garrotazos, pensando espantar la
culebra. A los vecinos despertaba con el estruendo que hacía, y a
mí no me dejaba dormir. Íbase a mis pajas y trastornábalas, y a
mí con ellas, pensando que se iba para mí y se envolvía en mis
pajas o en mi sayo. Porque le decían que de noche acaecía a estos
animales, buscando calor, irse a las cunas donde estén criaturas
y aun morderlas y hacerles peligrar.
Yo las más veces hacía del dormido, y en las mañanas
decíame él:
"¿Esta noche, mozo, no sentiste nada? Pues tras la culebra
anduve, y aun pienso se ha de ir para ti a la cama, que son muy
frías y buscan calor."
"Plega a Dios que no me muerda -decía yo-, que harto miedo
le tengo."
De esta manera andaba tan elevado y levantado del sueño,
que, mi fe, la culebra (o culebro, por mejor decir) no osaba roer
de noche ni levantarse al arca; mas de día, mientra estaba en la
iglesia o por el lugar, hacia mís saltos: los cuales daños viendo
él y el poco remedio que les podía poner, andaba de noche, como
digo, hecho trasgo.
Yo hube miedo que con aquellas diligencias no me topase con
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