La vida de Lazarillo de Tormes y de sus fortunas y adversidades (Anónimo) - pág.27
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cerrando los agujeros del arca, cierrase la puerta a mi consuelo
y la abriese a mis trabajos."
Así lamentaba yo, en tanto que mi solícito carpintero con
muchos clavos y tablillas dio fin a sus obras, diciendo:
"Agora, donos traidores ratones, conviéneos mudar
propósito, que en esta casa mala medra tenéis."
De que salió de su casa, voy a ver la obra, y hallé que no
dejó en la triste y vieja arca agujero ni aun por donde le
pudiese entrar un mosquito. Abro con mi desaprovechada llave, sin
esperanza de sacar provecho, y vi los dos o tres panes
comenzados, los que mi amo creyó ser ratonados, y dellos todavía
saqué alguna laceria, tocandolos muy ligeramente, a uso de
esgremidor diestro. Como la necesidad sea tan gran maestra,
viéndome con tanta, siempre, noche y día, estaba pensando la
manera que ternía en sustentar el vivir. Y pienso, para hallar
estos negros remedios, que me era luz la hambre, pues dicen que
el ingenio con ella se avisa y al contrario con la hartura, y así
era por cierto en mí.
Pues estando una noche desvelado en este pensamiento,
pensando cómo me podría valer y aprovecharme del arcaz, sentí que
mi amo dormía, porque lo mostraba con roncar y en unos resoplidos
grandes que daba cuando estaba durmiendo. Levantéme muy quedito
y, habiendo en el día pensado lo que había de hacer y dejado un
cuchillo viejo que por allí andaba en parte do le hallase, voyme
al triste arcaz, y por do había mirado tener menos defensa le
acometí con el cuchillo, que a manera de barreno dél usé. Y como
la antiquísima arca, por ser de tantos años, la hallase sin
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