La vida de Lazarillo de Tormes y de sus fortunas y adversidades (Anónimo) - pág.3
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allí: de manera que con verdad puedo decir nacido en el río.
Pues siendo yo niño de ocho años, achacaron a mi padre
ciertas sangrías mal hechas en los costales de los que allí a
moler venían, por lo que fue preso, y confesó y no negó y
padeció persecución de justicia. Espero en Dios que está en la
Gloria, pues el Evangelio los llama bienaventurados. En este
tiempo se hizo cierta armada contra moros, entre los cuales fue
mi padre, que a la sazón estaba desterrado por el desastre ya
dicho, con cargo de acemilero de un caballero que allá fue, y con
su señor, como leal criado, feneció su vida.
Mi viuda madre, como sin marido y sin abrigo se viese,
determinó arrimarse a los buenos por ser uno dellos, y vínose a
vivir a la ciudad, y alquiló una casilla, y metióse a guisar de
comer a ciertos estudiantes, y lavaba la ropa a ciertos mozos de
caballos del Comendador de la Magdalena, de manera que fue
frecuentando las caballerizas.
Ella y un hombre moreno de aquellos que las bestias
curaban, vinieron en conocimiento. Éste algunas veces se venía a
nuestra casa, y se iba a la mañana. Otras veces de día llegaba a
la puerta, en achaque de comprar huevos, y entrábase en casa. Yo
al principio de su entrada, pesábame con él y habíale miedo,
viendo el color y mal gesto que tenía; mas de que vi que con su
venida mejoraba el comer, fuile queriendo bien, porque siempre
traía pan, pedazos de carne, y en el invierno leños, a que nos
calentábamos.
De manera que, continuando con la posada y conversación,
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