La vuelta al mundo en 80 días (Julio Verne) - pág.42
Indice General
|
Volver
Página 42 de 170
-Señor, me parece que he hallado un medio de transporte.
-¿Cuál?
-¡Un elefante! ¡Un elefante que pertenece a un indio que vive a cien pasos de aquí!
-Vamos a ver el elefante -respondió mister Fogg.
Cinco minutos después, Phileas Fogg, sir Francis Cromarty y Picaporte llegaban cerca,
de una choza adherida a una cerca formada por altas empalizadas. En la choza habia un
indio, y en la cerca, un elefante. El indio introdujo a mister Fogg y a sus dos compañeros
en la cerca.
Allí se encontraron en presencia de un animal medio domesticado, que su propietario
domaba, no para hacerlo animal de carga, sino de pelea. Con este fin había comenzado
por modificar el carácter naturalmente apacible del elefante, procurando conducirlo
gradualmente a ese paroxismo de furor llamado "muths" en lengua india, y esto
manteniéndolo durante ti es meses con azúcar y manteca. Este tratamiento puede parecer
poco a propósrito para obtener semejante resultado, pero no deja de ser empleado con
éxito por los criadores. Afortunadamente para Fogg, el elefante en cuestión llevaba poco
tiempo de ese régimen, y el "muths" no se había declarado todavía.
Kiouni -así se llamaba el animal- podía, como todos sus congéneres, hacer durante
mucho tiempo una marcha rápida, y, a falta de otra cabalgadura, Phileas Fogg resolvió
utilizarlo.
Pero los elefantes son caros en la India, donde comienzan a escasear. Los machos que
convienen para las luchas de los circos, son muy solicitados. Estos animales no se
reproducen sino raras veces cuando están domesticados, de tal suerte, que solamente pue-
den obtenerlos cazándolos. Por eso están muy cuidados; y cuando mister Fogg preguntó
al indio si quería alquilarle su elefante, el indio se negó a ello resueltamente.
Fogg insistió y ofreció un precio excesivo por el animal, diez libras por hora.
Denegación. ¿Veinte libras? Denegación también. ¿Cuarenta libras? Siempre la misma
denegación. Picaporte brincaba a cada puja. Pero el indio no se dejaba tentar.
Era una buena suma, sin embargo. Suponiendo que el elefante echase quince horas
hasta Allahabad, eran seiscientas libras lo que producía para su dueño.
Phileas Fogg, sin acalorarse, propuso entonces la compra del animal y le ofreció mil
libras.
El indio no quería vender. Tal vez el perillán olfateaba un buen negocio.
Sir Francis Cromarty llevó a mister Fogg aparte y le recomendó que reflexionase antes
< Anterior
|
Siguiente >
<<<
1
2
3
4
5
6
7
8
9
10
11
12
13
14
15
16
17
18
19
20
21
22
23
24
25
26
27
28
29
30
31
32
33
34
35
36
37
38
39
40
41
42
43
44
45
46
47
48
49
50
>>>
Páginas
1-50
51-100
101-150
151-170
|