Juegos tradicionales, entretenimientos e información

    Home | Juegos Online | Biblioteca | Libros Clásicos | Crucigramas | Ingenio | Enciclopedia | Diccionario | E-Commerce | Chat

  Secciones > Libros Clásicos > Una ciudad flotante (Julio Verne)

Una ciudad flotante (Julio Verne) - pág.47

Indice General | Volver

Página 47 de 97


Algunos torbellinos de vapor, arrancados
por la brisa que los condensaba con rapidez extraña, se retorcían al salir de los tubos de
escape. Pero el colosal barco, cara al viento y sobre tres olas, apenas sentía las
agitaciones de aquel mar, sobre el cual un transatlántico, menos indiferente a las
ondulaciones, hubiera sido traído y llevado como una pelota.
A las doce y media, el cartel marcó 440 53´ de latitud Norte y 470 6´ de longitud Oeste.
¡Sólo 227 millas en veinticuatro horas! ¡Los dos novios debían maldecir aquellas ruedas
que no rodaban, aquella hélice que languidecía, aquel insuficiente vapor que no obraba
conforme a sus deseos!
A cosa de las tres, el cielo, limpio por el viento, resplandecía. Las líneas del horizonte
se purificaron, ensanchándose en torno del punto central ocupado por el Great-Eastern.
Cedió la brisa, pero el mar continuó elevando anchas olas de un verde extraño y con
bordes de espuma. Tanto oleaje no correspondía a tan poco viento; el Atlántico gruñía
aún.
A las tres y media se señaló un buque a babor. Era una fragata americana que mandaba
su número; se llamaba el Illinois y llevaba rumbo a Inglaterra.
En el mismo instante, el teniente H... me hizo saber que pasábamos sobre la cola del
banco de New-Found-Land, nombre que dan los ingleses al de Terranova. Estábamos en
las ricas aguas donde se pescan esos bacalaos, de los cuales tres bastarían para alimentar
a Inglaterra y América, si se desarrollaran todos sus huevos.
Pasó el día sin novedad. Los paseantes habituales visitaron la cubierta. Arquibaldo y yo
no perdíamos de vista a Fabián y a Harry Drake; hasta entonces la casualidad nos
favorecía. La noche reunió en el salón a sus dóciles tertulianos. Siempre los mismos
ejercicios, lecturas y cantos; siempre los mismos aplausos, prodigados por las mismas
manos o los mismos artistas, que acabaron por parecerme más aceptables. Hubo un
incidente extraordinario, pues estalló una acalorada discusión entre un nordista y un
tejano. Este pedía un «emperador» para los Estados del Sur. Afortunadament aquella
disputa política, que amenazaba concluir a cachetes fue interrumpida por un telegrama
imaginario dirigido al Ocean-Time y concebido en estos términos: «El capitán Senmaes,
ministro de la Guerra, ha hecho pagar por el Sur la averías del Alabama.


< Anterior  |  Siguiente >

<<< 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 32 33 34 35 36 37 38 39 40 41 42 43 44 45 46 47 48 49 50 >>>

Páginas  1-50   51-97  
Menú
Home
Biblioteca
Juegos Online
Juegos Flash
Crucigramas
Libros Clásicos
Sopas de Letras
Ingenio
Shop
Chat

En esta sección

Juegos, Cursos y
Enciclopedias gratis

Cursos Gratis
Biografías


Diccionario : A - B - C - D - E - F - G - H - I - J - K - L - M - N - Ñ - O - P - Q - R - S - T - U - V - W - X - Y - Z


Home | Biblioteca | Juegos | Crucigramas
  Acanomas.com : El mundo de los Juegos Acerca de Acanomas.com  

Contáctenos | Cómo publicitar | Términos y condiciones
Copyright ©1999-2008 Acanomas Networks. Todos los derechos reservados