Juegos tradicionales, entretenimientos e información

    Home | Juegos Online | Biblioteca | Libros Clásicos | Crucigramas | Ingenio | Enciclopedia | Diccionario | E-Commerce | Chat

  Secciones > Libros Clásicos > Una ciudad flotante (Julio Verne)

Una ciudad flotante (Julio Verne) - pág.31

Indice General | Volver

Página 31 de 97


altura tendría una pirámide levantada por los bocadillos consumidos anualmente por un
ciudadano de la Unión; cuántos...
El doctor, lanzado a toda vela, hubiera seguido por el mismo camino hasta sabe Dios
cuándo, si no le hubieran distraído otros pasajeros que desfilaron por delante de nosotros.
¡Qué tipos tan diversos! Pero ni un desocupado; no se varía de continente sin motivo
serio. La mayor parte iba a América a hacer fortuna, sin tener en cuenta que un yanqui a
los veinte años ya ha adquirido su posición, y que a los veinticinco es demasiado viejo
para entrar en lucha.
Entre aquellos aventureros, inventores y buscavidas, me enseñó el doctor algunos muy
interesantes. Uno era un sabio químico, rival de Liebig, que sabía condensar todos los
elementos nutritivos de un buey en una pastilla de carne del tamaño de un peso duro y
que iba a acuñar moneda con rumiantes de las Pampas. Otro corría a Nueva Inglaterra, a
explotar un caballo de vapor que llevaba encerrado en una caja de reloj de bolsillo. Un
francés de la calle de Chapon creía tener hecha su fortuna, pues llevaba 30.000 muñecas
de cartón que decían papá con acento americano.
Además de estos originales, ¡cuántos otros cuyos secretos podían suponerse! Tal vez
algún cajero llevaba su caja a tomar aires, y algún detective, amigo suyo durante el viaje,
esperaba solo la llegada a Nueva York para echarle mano al pescuezo. Tal vez hubiera
podido hallarse entre otros algún director de alguna de esas empresas que hallan siempre
accionistas bobos, aunque la sociedad se titule: Compañia oceánica de alumbrado de gas
de la Polinesia, o Sociedad general de carbones incombustibles.
Me distrajo en aquel momento una pareja joven, que parecía profundamente aburrida.
-Son peruanos -me dijo el doctor-, casados hace un año, y cuya luna de miel han
paseado por todos los horizontes del globo. Salieron de Lima en la noche de novios. Se
adoraron en el Japón, se adoraron en Australia, se toleraron en Francia, riñeron en
Inglaterra y se divorciarán en América.
-¿Y aquel hombre alto, de fisonoma altanera, que acaba de entrar? Parece un oficial,
con su bigotazo negro.
-Es un mormón -respondió Pitferge-. Es mister Flateh, gran predicador de la Ciudad de
los Santos. ¡Hermoso tipo de hombre! ¡Qué mirada tan arrogante, qué fisonomía tan


< Anterior  |  Siguiente >

<<< 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 32 33 34 35 36 37 38 39 40 41 42 43 44 45 46 47 48 49 50 >>>

Páginas  1-50   51-97  
Menú
Home
Biblioteca
Juegos Online
Juegos Flash
Crucigramas
Libros Clásicos
Sopas de Letras
Ingenio
Shop
Chat

En esta sección

Juegos, Cursos y
Enciclopedias gratis

Cursos Gratis
Biografías


Diccionario : A - B - C - D - E - F - G - H - I - J - K - L - M - N - Ñ - O - P - Q - R - S - T - U - V - W - X - Y - Z


Home | Biblioteca | Juegos | Crucigramas
  Acanomas.com : El mundo de los Juegos Acerca de Acanomas.com  

Contáctenos | Cómo publicitar | Términos y condiciones
Copyright ©1999-2008 Acanomas Networks. Todos los derechos reservados