Una ciudad flotante (Julio Verne) - pág.21
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«main-mast» o palo mayor. Los tres posteriores son el «aftermain-mar», el «mizen-mast»
y el «after-gigger». El «foremast» y el «main-mast» llevan gavias y juanetes, y los otros
cuatro solo velas triangulares. El velamen total está formado por 5.400 metros cuadrados
de lona muy buena, de la fábrica de Edimburgo. En las inmensas cofas del segundo y
tercer palo puede maniobrar perfectamente a cualquier orden, una compañía.
De estos seis palos, sostenidos por obenques y brandales metálicos, el segundo, tercero
y cuarto; están formados por chapas de hierro claveteadas, verdadera obra maestra del
arte calderero. Miden, en la fogonadura, 1,10 metros, y el mayor tiene 207 pies de
elevación: no son tan altas las torres de Nuestra Señora.
Dos de las chimeneas pertenecen a la máquina de las ruedas y están delante de los
tambores; las tres de la popa son de la máquina de hélice. Son cilindros de gran radio,
sostenidos por fuertes cadenas y de 30 metros y medio de altura.
En el interior del buque, la distribución está muy bien entendida.
En la proa están los lavaderos al vapor y los alojamientos de la tripulación. Sigue un
salón para señoras, y otro mayor, alumbrados por lámparas de doble suspensión y
adornados con espejos y pintura. Claraboyas laterales, sostenidas por elegantes
columnatas doradas, dejan pasar la luz a estas magníficas cámaras que comunican con el
puente superior por medio de escaleras de caracol de peldaños metálicos y barandillas de
caoba.
Delante están dispuestas cuatro filas de camarotes separados por un pasillo; unos se
comunican por medio de una meseta y a los otros se llega por una escalera particular.
Los tres vastos dinning-rooms de la popa presentan análoga disposición para los
camarotes. Un corredor embaldosado que da vuelta a la máquina de las ruedas, entre sus
paredes de metal y las colinas, da paso de las habitaciones de proa a las de popa.
Las máquinas del Great-Eastern están reputadas, con razón, por obras maestras de... iba
a decir de relojería. Nada hay tan asombroso como aquellos enormes sistemas de ruedas,
funcionando suave y precisamente, como un reloj. La fuerza nominal de la máquina de
ruedas es de mil caballos. Se compone esta máquina de cuatro cilindros oscilantes, de
2,26 metros de diámetro, apareados y cuyos émbolos directamente articulados a las
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