Una ciudad flotante (Julio Verne) - pág.5
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Después de dirigir una ojeada a aquellos trabajos de ajuste, proseguí mi paseo y llegué
a la popa, donde algunos tapiceros acababan de adornar una cámara bastante espaciosa,
designada con el nombre de smoking-room, que era el salón de fumar y a la vez el café de
aquella ciudad flotante, alumbrado Por catorce ventanas, con cielo raso blanco y oro y
con las paredes adornadas con molduras y cuarterones de madera de limoncillo. Después
de atravesar una especie de plazoleta triangular, que formaba la proa del puente, llegué al
estrave, que caía a plomo sobre la superficie de las aguas.
Desde aquel punto extremo pude ver, por un jirón de las bramas, la popa del
Great-Eastern, a más de dos hectómetros de distancia; semejante coloso bien merece que
se empleen tales unidades para valuar sus gigantescas dimensiones.
Regresé por la calle de estribor, evitando el choque de las poleas que se columpiaban en
los aires y los latigazos de la jarcia que el viento sacudía, librándome ya del beso de una
volante, ya de las escorias inflamadas que una fragua vomitaba como un ramillete de
fuegos artificiales. Apenas divisaba la parte superior de los mástiles, de 200 pies de
altura, que se perdían entre la niebla a la que mezclaban su negro humo los tenders de
servicio y los «carboneros». Más allá de la grande escotilla de la máquina de ruedas,
observé una pequeña «fonda» a mi izquierda, y después la larga fachada de un palacio
coronado por una azotea cuya barandilla estaban adornando. Por fin, llegué a la popa, el
lugar donde se alzaba la andamiada consabida. Allí, entre el último camarote y el vasto
enrejado sobre el cual se elevaban las cuatro ruedas del gobernalle, unos maquinistas
acababan de instalar una máquina de vapor, compuesta de dos cilindros horizontales y de
un complicado sistema de piñones, palancas y ruedas de escape. No comprendí al pronto
su destino, pero me pareció que en aquella parte, como en las demás, los preparativos
estaban muy lejos de tocar a su término.
¿Por qué tanto retraso? ¿Por qué tanta compostura en un buque relativamente nuevo?
Diremos, sobre esto, algunas palabras.
Después de unas veinte travesías entre Inglaterra y America, una de las cuales fue
señalada por accidentes muy graves, la explotación del Great-Eastern quedó
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