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El Faro del Fin del Mundo (Julio Verne) - pág.48

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Entonces fue más fácil calafatear el casco en su parte alta.
Por otra parte, el embarque de la carga no había de retardar la salida de la Maule.
La chalupa se dirigía frecuentemente a la caverna con los hombres que no estaban empleados por Vargas.
A cada viaje, la chalupa llevaba objetos que debían ocupar su lugar en la cala de la goleta. Estos objetos eran depositados provisionalmente en el almacén del faro; así es que el cargamento se efectuaría con más facilidad, con más regularidad que si la Maule hubiera fondeado frente a la caverna, la entrada de la bahía, donde la operación hubiera podido ser contrariada por el mal tiempo. Sobre aquella costa, que prolongaba el cabo San Juan, no existía otro abrigo que la pequeña caleta, al pie del faro.
Unos días más, y las reparaciones estarían definitivamente acababas, y la Maule en disposición de hacerse a la mar, después de recibir a bordo el cargamento.
Efectivamente, el día 12 se daban a los trabajos los últimos toques de calafateo. Hasta se habla pintado el casco con unos tarros de pinturas encontrados en una caja procedente de un naufragio. Kongre aprovechó la ocasión para cambiar el nombre de la goleta, a la que bautizó con el de Carcante, en honor a su segundo.
Hubiérase podido proceder desde luego al cargamento si, con gran disgusto de Kongre y de sus compañeros, impacientes por abandonar la isla, no hubiera sido necesario esperar la próxima marea para poner la goleta a flote.
Esta marea se produjo el 14 de febrero. Aquel día, la quilla se desprendió de su lecho de arena y se deslizó sin esfuerzo, quedando a flote en la bahía.
No había más que ocuparse de la carga.
Salvo circunstancias imprevistas, la Carcante podría en breve plazo zarpar de la bahía de Elgor, descender hacia el estrecho de Lemaire y navegar a toda vela hacia los mares del Pacífico.
SEGUNDA PARTE
I
VAZQUEZ
Desde la llegada de la goleta a la bahía de Elgor, Vázquez había vivido en el litoral del cabo de San Juan, de donde no quería alejarse. Si algún barco llegaba para hacer escala, al menos estaba allí para prevenir al capitán que la bahía estaba ocupada por una banda de malhechores; y en caso que el barco no contara con tripulación suficiente para apoderarse de ellos o arrojarlos hacia el interior de la isla, tendría el tiempo suficiente de ganar alta mar.


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