Juegos tradicionales, entretenimientos e información

    Home | Juegos Online | Biblioteca | Libros Clásicos | Crucigramas | Ingenio | Enciclopedia | Diccionario | E-Commerce | Chat

  Secciones > Libros Clásicos > El Faro del Fin del Mundo (Julio Verne)

El Faro del Fin del Mundo (Julio Verne) - pág.38

Indice General | Volver

Página 38 de 99



Sin embargo, Vázquez no podría permanecer en aquel sitio. Cuando amaneciese seria descubierto, y ya sabia la suerte que le esperaba si no lograba ponerse fuera del alcance de aquellos criminales.
¿Hacia qué lado dirigiría sus pasos? Tal vez en el interior de la isla se encontrara más en seguridad; pero si ganaba la entrada de la bahía, tal vez pudiera recogerle algún barco que pasara cercano a la costa. Pero bien fuera en el interior o en el litoral, ¿cómo asegurar su existencia hasta el día en que llegase el relevo? Sus provisiones se agotarían bien pronto, antes de cuarenta y ocho horas. ¿Cómo renovarlas? No tenía con qué pescar, ni medio alguno para encender lumbre. Se vería, por lo tanto, precisado a vivir exclusivamente de moluscos.
Su energía acabó por sobreponerse a la situación. Era necesario adoptar un partido, y lo adoptó inmediatamente. Este fue ganar el litoral del cabo San Juan para pasar allí la noche. Cuando amaneciera, ya vería qué resolución tomar.
Vázquez dejó el lugar desde donde observaba la goleta. No se oía ni el más leve ruido. Sin duda, los malhechores se consideraban completamente seguros en la caleta y no habían establecido guardia a bordo.
Vázquez siguió la orilla norte, a lo largo del acantilado. No se oía más que el rumor de la marea descendente, y de vez en cuando el grito de algún pájaro retrasado que se refugiaba en el nido.
Eran las once cuando Vázquez se detuvo en la extremidad del cabo. Allí, sobre la playa, no encontró otro abrigo que una estrecha concavidad, donde permaneció hasta el amanecer.
Antes que el sol hubiese iluminado el horizonte, Vázquez descendió hasta la orilla y miró si alguien venía de la parte del faro.
Todo el litoral estaba desierto. No se mostraba ninguna embarcación, aunque la tripulación de la Maule tuviera dos a su disposición: el bote de la goleta y la chalupa afecta al servicio del faro.
Ningún barco aparecía en alta mar.
Vázquez pensó cuan peligrosa sería la navegación en aquellos parajes, ahora que el faro no funcionaba. Los barcos no podrían fijar su posición. En la esperanza de la luz del faro harían rumbo al oeste con toda tranquilidad, sin sospechar el riesgo de estrellarse en la terrible costa comprendida entre el cabo San Juan y la punta Several.
-Esos miserables han apagado el faro -exclamó Vázquez-; y puesto que les interesa que no alumbre, seguramente no volverán a encenderlo más.


< Anterior  |  Siguiente >

<<< 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 32 33 34 35 36 37 38 39 40 41 42 43 44 45 46 47 48 49 50 >>>

Páginas  1-50   51-99  
Menú
Home
Biblioteca
Juegos Online
Juegos Flash
Crucigramas
Libros Clásicos
Sopas de Letras
Ingenio
Shop
Chat

En esta sección

Juegos, Cursos y
Enciclopedias gratis

Cursos Gratis
Biografías


Diccionario : A - B - C - D - E - F - G - H - I - J - K - L - M - N - Ñ - O - P - Q - R - S - T - U - V - W - X - Y - Z


Home | Biblioteca | Juegos | Crucigramas
  Acanomas.com : El mundo de los Juegos Acerca de Acanomas.com  

Contáctenos | Cómo publicitar | Términos y condiciones
Copyright ©1999-2008 Acanomas Networks. Todos los derechos reservados