El Faro del Fin del Mundo (Julio Verne) - pág.28
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En el momento que Kongre y sus compañeros la perdieron de vista en medio de la oscuridad, la brisa mostraba tendencia a caer, y bien pronto fue insuficiente para asegurar a un barco velero una velocidad apreciable. De pronto, con la brusquedad propia de estos parajes, el viento había cambiado, y la goleta se vio impelida contra el banco de arena.
El capitán y la tripulación, viendo que la corriente llevaba la goleta contra una costa peligrosa, erizada de arrecifes, habían echado al agua un bote, creyendo que, de permanecer a bordo, perecerían todos, porque la goleta iba a destrozarse irremisiblemente contra las rocas.
Deplorable inspiración. Si hubieran permanecido a bordo, todos hubieran salido sanos y salvos, en vez de ahogarse entre las olas, como lo atestiguaba el bote, que apareció con la quilla al aire, a dos millas al nordeste, empujado por el viento hacia el fondo de la bahía Franklin.
Cuando Kongre y sus compañeros llegaron al banco de arena, la goleta estaba completamente en seco.
Kongre no se había engañado al calcular el tonelaje de este barco. Le dio la vuelta, y al llegar a la popa leyó: Maule, Valparaíso.
Era un navío chileno que acababa de embarrancar en la Isla de los Estados durante la noche del 22 al 23 de diciembre.
-Ya tenemos lo que nos hacía falta -dijo Carcante.
-Si la goleta no tiene alguna vía de agua en el casco -objetó uno de los individuos.
-Una vía de agua u otra avería cualquiera se repara - se limitó a decir Kongre.
La parte al descubierto aparecía intacta; el timón, en buen estado.
En cuanto a la parte opuesta, que descansaba en tierra, no era posible examinarla hasta que subiese la marea. -A bordo -dijo Kongre. La inclinación del barco hacía fácil la subida por babor.
El choque no debía haber sido muy rudo, a juzgar por el buen estado en que todo se encontraba.
El primer cuidado de Kongre fue registrar el camarote del capitán, y apoderándose de los papeles de a bordo, volvió con ellos en busca de Carcante.
Por ellos vieron que la goleta Maule, del puerto de Valparaíso, Chile, era de 157 toneladas; que el capitán se llamaba Pailha; que contaba con seis hombres de tripulación, y que había zarpado el 23 de noviembre con rumbo a las islas Falkland.
Después de haber doblado sin accidente el cabo de Hornos, la Maule se disponía a embocar el estrecho de Lemaire, cuando se perdió en los arrecifes de la Isla de los Estados.
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