De la Tierra a la Luna (Julio Verne) - pág.46
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Gun-Club.
-Volvamos al piróxilo -repuso Barbicane-. Conocéis sus propiedades, por las cuales va
a ser para nosotros tan precioso. Se prepara con la mayor facilidad, sumergiendo algodón
en ácido nítrico humeante,(1) por espacio de quince minutos, lavándolo después en
mucha agua y dejándolo secar.
1. Llamado así porque al contacto del afire húmedo despide una densa humareda blanquecina.
-Nada, en efecto, más sencillo -dijo Morgan.
-Además, el piróxilo es inalterable a la humedad, cualidad preciosa para nosotros, que
necesitaremos muchos días para cargar el cañón; se inflama a los 170° en lugar de 240°, y
su deflagración es tan súbita que se inflamasobre la pólvora ordinaria sin que tenga
tiempo de inflamarse ésta.
-Perfectamente -respondió el mayor.
-Sólo que cuesta más cara.
-¿Qué importa? -dijo J. T. Maston.
-Por último, comunica a los proyectiles una velocidad cuatro veces mayor que la que
les da la pólvora ordinaria. Y si se mezclan con el piróxilo ocho décimas de su peso de
nitrato de potasa, su fuerza expansiva aumenta considerablemente.
-¿Será necesaria esa mezcla? -preguntó el mayor.
-Me parece que no -respondió Barbicane-. Así pues, en lugar de mil seiscientas libras
de pólvora, nos bastarán quinientas libras de fulmicotón, y como no hay peligro en
comprimir quinientas libras de algodón en un espacio de 26 pies cúbicos, esta materia no
ocupará en el columbiad más que una altura de 30 toesas. Así recorrerá la bala más de
700 pies de ánima bajo el esfuerzo de seis mil millones de litros de gas antes de
emprender su marcha hacia el astro de la noche.
Al oír estas palabras, J. T. Maston no pudo reprimir su entusiasmo, y con la velocidad
de un proyectil se arrojó a los brazos de su amigo, al cual hubiera derribado, si Barbicane
no hubiese sido un hombre hecho a prueba de bomba.
Este incidente fue el punto final de la tercera sesiór de la comisión. Barbicane y sus
audaces colegas, par, quienes no había nada imposible, acababan de resolve la cuestión
tan compleja del proyectil, del cañón y de la pólvora. Formando su plan, ya no faltaba
más que ejecutarlo.
-Poca cosa, una bagatela -decía J. T. Maston.
X
Un enemigo para veinticinco millones de amigos
Los más insignificantes pormenores de la empresa del Gun-Club excitaban el interés
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