Juegos tradicionales, entretenimientos e información
    Home | Juegos Online | Biblioteca | Libros Clásicos | Crucigramas | Ingenio | Enciclopedia Juegos | Contacto

  Secciones > Libros Clásicos > Cinco Semanas en Globo (Julio Verne)

 

Cinco Semanas en Globo (Julio Verne) - pág.76

Indice General | Volver

Página 76 de 207



-Tendremos tambien que reponer la reserva de agua. ¿Quién nos asegura que no
seremos arrastrados hacia comarcas áridas? Todas las precauciones son pocas.
A mediodía, el Victoria se hallaba a 290 15´ de longitud y 30 15´ de latitud. Había
pasado la aldea de Uyofu, último límite septentrional del Unyamwezy, a la altura del lago
Ukereue, que los viajeros no tenían aún al alcance de sus miradas.
Los pueblos que viven cerca del ecuador parecen algo más civilizados, y están
gobernados por monarcas absolutos cuyo despotismo no conoce límites. Su aglomeración
más compacta constituye la provincia de Karagwah.
Quedó resuelto entre los tres viajeros echar pie a tierra en cuanto encontrasen un sitio
favorable. Debían hacer un alto prolongado para inspeccionar cuidadosamente el
aeróstato. Se moderó la llama del soplete y se echaron fuera de la quilla las anclas, que
corrían rozando las altas hierbas de una inmensa pradera; desde cierta altura parecía
cubierta de menudo césped, pero este césped tenía en realidad de siete a ocho pies de
largo.
El Victoria acariciaba aquellas hierbas sin curvarlas, como si fuera una mariposa
gigantesca. La vista no tropezaba con ningún obstáculo. Parecía un océano de verdor sin
ningun rompiente.
-No sé cuándo pararemos de correr -dijo Kennedy-, pues no distingo un solo árbol al
cual podamos acercamos. Me parece que tendré que renunciar a la caza.
-Aguarda, amigo Dick, aguarda. Imposible te sería cazar en medio de estas hierbas, que
son más altas que tú; pero acabaremos por encontrar un lugar propicio.
Verdaderamente era un paseo delicioso, un auténtico crucero por aquel mar tan verde,
casi transparente, con suaves ondulaciones provocadas por el soplo del viento. La
barquilla justificaba su nombre, pues parecía realmente que hendía las olas, levantando de
vez en cuando bandadas de pájaros de espléndidos colores que escapaban emitiendo
alegres gritos. Las anclas se sumergían en aquel lago de flores y trazaban un surco que se
cerraba tras ellas, como la estela de un barco.
De pronto, el globo recibió una fuerte sacudida. Sin duda el ancla había hincado sus
uñas en la hendidura de una roca oculta bajo la gigantesca alfombra de césped.
-Estamos anclados -dijo Joe.
-Pues bien, echa la escala -replicó el cazador.
No bien hubo pronunciado estas palabras, un grito agudo retumbó en el aire, y de la


< Anterior  |  Siguiente >

<<< 51 52 53 54 55 56 57 58 59 60 61 62 63 64 65 66 67 68 69 70 71 72 73 74 75 76 77 78 79 80 81 82 83 84 85 86 87 88 89 90 91 92 93 94 95 96 97 98 99 100 >>>

Páginas  1-50   51-100   101-150   151-200   201-207  



Menú
Home
Biblioteca
Juegos Online
Juegos Flash
Crucigramas
Libros Clásicos
Sopas de Letras
Ingenio

En esta sección

Juegos, Cursos y
Enciclopedias gratis

Canales de tv online en vivo hd Cursos Gratis
Psicología
Biografías

Diccionario : A - B - C - D - E - F - G - H - I - J - K - L - M - N - Ñ - O - P - Q - R - S - T - U - V - W - X - Y - Z



Home | Biblioteca | Juegos | Crucigramas
  Acanomas.com : El mundo de los Juegos Acerca de Acanomas.com  


Copyright ©1999-2015 Nuevarena.com Todos los derechos reservados