Juegos tradicionales, entretenimientos e información
    Home | Juegos Online | Biblioteca | Libros Clásicos | Crucigramas | Ingenio | Enciclopedia Juegos | Contacto

  Secciones > Libros Clásicos > El Castillo de los Cárpatos (Julio Verne)

 

El Castillo de los Cárpatos (Julio Verne) - pág.47

Indice General | Volver

Página 47 de 128


refunfuñar entré dientes, oyendo el acompasado ronquido de su compañero.
A él le fue imposible durante algunos minutos, y a despecho de su fatiga, hacer otra
cosa que mirar y escuchar atentamente. Su cerebro era víctima de esas extravagantes
visiones que surgen de la turbación del insomnio.
¿Qué quería ver en aquellas espesuras? Todo y nada. Las indecisas formas de los
objetos que le rodeaban; los jirones de nubes que atravesaban el cielo, y la masa apenas
perceptible del castillo.
Parecíale que las rocas de la meseta bailaban infernal zarabanda. .. Sí... Iban a caer,
iban a rodar sobre lo largo del talud, sobre los dos imprudentes; iban a aplastarles a la
puerta de aquella fortaleza cuya entrada les estaba prohibida.
El desgraciado doctor se había levantado y escuchaba esos ruidos que se propagan en
las alturas; murmullos inquietantes, mezcla del susurro, del gemido y del suspiro. Oía
también los frenéticos golpes que sobre las rocas daban los murciélagos con sus alas; los
endriagos revoloteando en su nocturno paseo, dos o tres parejas de esos fúnebres buhos
cuyo graznido resonaba como una queja. Entonces, los músculos del doctor se contraían
y su cuerpo temblaba, anegado en un sudor frío.
Y así transcurrieron horas enteras hasta la media noche. Si el doctor Patak hubiese
podido cambiar de vez en cuando alguna frase con alguien, dar libre curso a sus quejas,
se hubiera sentido menos atemorizado; pero Nic Deck dormía con un sueño profundo.
¡La media noche! ¡La hora más horrible de todas! ¡La hora de las apariciones y de los
maleficios! ...
¿Qué era aquello que pasaba? El doctor acababa de levantarse, y se preguntaba si estaba
despierto o era víctima de una pesadilla. En efecto: allí, arriba creyó ver... no, vio
realmente dibujarse formas extrañas iluminadas con luz espectral, atravesar el horizonte,
subir, bajar, descender con las nubes... Hubiérase dicho que eran especie de monstruos,
dragones con colas de serpientes, hipogrifos de alas desmesuradas, cuervos gigantescos y
enormes vampiros que se cernían sobre él... iban a cogerle con sus uñas o a, engullírsele
con sus mandíbulas. Después le pareció que todo se movía en la llanura de Orgall; las,
rocas, los árboles... todo; y con mucha claridad, su oído percibió, a pequeños intervalos,
el tañido de una campana


< Anterior  |  Siguiente >

<<< 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 32 33 34 35 36 37 38 39 40 41 42 43 44 45 46 47 48 49 50 >>>

Páginas  1-50   51-100   101-128  



Menú
Home
Biblioteca
Juegos Online
Juegos Flash
Crucigramas
Libros Clásicos
Sopas de Letras
Ingenio

En esta sección

Juegos, Cursos y
Enciclopedias gratis

Canales de tv online en vivo hd Cursos Gratis
Psicología
Biografías

Diccionario : A - B - C - D - E - F - G - H - I - J - K - L - M - N - Ñ - O - P - Q - R - S - T - U - V - W - X - Y - Z



Home | Biblioteca | Juegos | Crucigramas
  Acanomas.com : El mundo de los Juegos Acerca de Acanomas.com  


Copyright ©1999-2015 Nuevarena.com Todos los derechos reservados