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El Castillo de los Cárpatos (Julio Verne) - pág.37

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fuerte capote de monte, y calzado con botas de recia suela; pero la verdad era que si se
presentaba ocasión, no obstante las dificultades de aquellos arreos, correría como un
gamo en dirección a Werst.
Ambos llevaban las alforjas bien provistas de víveres, por si la explicación se
prolongaba.
Cuando pasaron el recodo del camino, siguieron juntos a alguna distancia, remontando
la orilla derecha del Nyad. De seguir el camino que rodea los barrancos de la vertiente, se
hubieran separado mucho hacia el Oeste. Era lamentable que no pudieran continuar
costeando el cauce del torrente, lo que hubiese abreviado la distancia en una tercera parte,
puesto que el Nyad viene a nacer bajo la meseta de Orgall; pero en el punto en que se
hallaban, la ribera, llena de barrancos y de rocas, era impracticable en absoluto, siendo
necesario cortar oblicuamente hacia la izquerda, en dirección al castillo, después de haber
franqueado la zona inferior de los bosques del Plesa, que era el único punto por donde la
fortificación podía ser abordada.
En la época en que el castillo estaba habitado por el conde de Gortz, la comunicación
entre Werst, la garganta del Vulcano y el valle del Sil valaco, era una estrecha vereda que
se había abierto en aquella dirección; pero obstruida durante veinte años por espesas
matorrales, inútilmente se hubieran buscado las huellas de un camino.
Cuando iban a dejar el profundo cauce del Nyad, lleno de agua que mugía, Nic Deck se
detuvo para orientarse. Desde aquel punto no se veía el castillo, ni le verían ya hasta
llegar al otro lado de los bosques, escalonados en la pendiente de la montaña: situación
topográfica muy frecuente en la orografía de los Cárpatos. La orientación era, pues,
difícil de determinar, por falta de señales; y sólo podía establecerse por la posición del
sol, cuyos rayos iluminaban entonces las lejanas crestas del S. E
-¿Lo ves? dijo el doctor. ¿Lo ves? No hay camino, o, por mejor decir, no le habrá ya.
-Lo habrá, respondió Nic Deck
-Eso se dice fácilmente, Nic.
-Y se hace, Patak.
-¿De manera que sigues decidido?...
El guardabosque se contentó ccn responder con un gesto afirmativo, y se internó en la
arboleda. En aquel momento el doctor sintió vehementes deseos de desandar lo andado.


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