El Castillo de los Cárpatos (Julio Verne) - pág.6
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macizos del Plesa.
A aquella hora la campiña estaba solitaria; hasta entrada la noche no volvían a sus
hogares las gentes del carnpo; Frik no pudo cruzar su saludo tradicional con nadie. Ya
abrevado su rebaño, iba a internarse entre los pliegues del valle, cuando en la revuelta del
Sil apareció un hombre, como a unos cincuenta pasos río abajo.
-¡Hola, amigo! gritó el pastor.
Aquel hombre era uno de esos mercaderes que recorren el distrito. Se les encuentra en
las ciudades, en los pueblos y hasta en las más humildes aldeas. No es obstáculo para
ellos el hacerse comprender; hablan todas las lenguas. Aquel, ¿era italiano, sajón o
valaco? Nadie hubiera podido decirlo. En realidad era judío polonés, alto y delgado, de
afilada nariz y barba puntiaguda, frente abultada y ojos muy vivos.
Era vendedor ambulante de anteojos, termómetros, barómetros y relojes de bolsillo. Lo
que no guardaba en el morral que, sujeto con correas, llevaba a la espalda, lo colgaba del
cuello o de la cintura; un verdadero buhonero, algo así como un escaparate semoviente.
Probablemente el judío participaba del respeto o del temor que los pastores inspiran.
Así que sáludó a Frik con la mano. Después, en lengua rumana, que participa del latín y
del eslavo, dijo con acento extranjero:
-¿Qué tal marchamos, amigo?
-Marchamos con el tiempo, respondió Frik.
-Entonces hoy habrá ido bien. ¡Con este tiempo! ...
-Mañana irá mal, porque ..lloverá.
-¿Lloverá? Exclamó el buhonero. ¿Es que en vuestro país llueve sin nubes?
-Las nubes ya vendrán esta noche... ¡y por allá abajo, por el lado malo de la montaña!
-¿Y cómo Veis eso?
-En la lana de mis carneros, que está áspera y seca como pellejo curtido.
-Pues tanto peor para los que tengan que andar por esos caminos.
-Y tanto mejor para los que se queden en la puerta de su casa.
-Hay que tener una casa, pastor.
-¿Tenéis hijos? dijo Frik.
-No.
-¿Sois casado?
-No.
Preguntóle esto Frik, porque es costumbre en el país preguntarlo a los que se
encuentran.
Después añadió:
-¿De dónde venís, buhonero?
-De Hermanstadt.
Hermanstadt es una de las principales poblaciones de Transilvania. Al abandonarla se
encuentra el valle del Sil húngaro, que desciende hasta el arrabal de Petroseny.
-¿Y adonde váis?
-A Kolosvar.
Para llegar a Kolosvar, basta subir en dirección del valle del Maros; después, por
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