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Las Mil y Una Noches (Anónimo) - pág.256

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Pasada una hora, cuando el sueño del califa ya no fue tan profundo, oyó a la esclava que estaba junto a su cabeza decir a la que estaba a sus pies: «¡Qué desdicha, amiga Subhia!» Y Subhia contestó: «¿Pero qué ocurre, ¡oh hermana Nozha!?» Y Nozha dijo: «Nuestro amo debe ignorar todo lo ocurrido, cuando pasa las noches junto a una tumba donde solo hay un pedazo de madera, un maniquí fabricado por un artífice.» Y Subhia dijo: «Pues entonces, ¿qué ha sido de Kuat Al-Kulub? ¿Qué desgracia cayó sobre ella?» Nozha respondió: «Sabe, ¡ah Subhia! que me lo ha contado todo la esclava preferida de nuestra ama Zabeida. Por su encargo le dio banj a Kuat Al-Kulub, que se durmió inmediatamente, y entonces nuestra ama Zobeida la metió en un cajón, y la entregó, a los eunucos Sauat, Kafur y Bakhita para que lo enterrasen en un hoyo.» y Subhia, llenos de lágrimas los ojos; exclamó: «¡Oh Nozha! ¿Y nuestra dulce ama Kuat Al-Kulub habrá muerto de manera tan horrible?» Nozha contestó: «¡Alah preserve de la muerte a su juventud! Pero no ha muerto, pues Zobeida ha dicho a su esclava: «He averiguado que Kuat Al-Kulub ha podido escaparse, y que está en casa de un joven mercader de Damasco, llamado Ghanem ben-Ayub, hace ya cuatro meses.» Comprenderás, ¡oh Subhia! cuán désgraciado es nuestra señor al ignorar que vive su favorita, mientras sigue velando todas las noches junto a una tumba que no hay ningún cadaver. Y las dos esclavas continuaron hablando durante algún tiempo, y el califa oía sus palabras.
Y cuando acabaron de hablar ya no le quedaba nada que saber al califa. Y se incorporó súbitamente dando tal gritó, que las esclavas huyeran aterradas: Y sentía una ira espantosa al pensar que su favorita llevaba cuatro meses en casa del joven llamodo Ghanem ben-Ayub. Y se levantó, y mandó llamar a los emires y notables, así como a su visir Giafar al Barmaki, que llegó apresuradamente y besó la tierra entre sus manos. Y el califa le dijo: «¡Oh Giafar! averigua dónde vive un jovea mercader llamado Ghanem ben-Ayub: Asalta su casa con mis guardias y me traes a mi favorita Kuat Al-Kulub, y también a ese insolente mancebo, para castigarle.» Y Giafar contestó: «Escucho y obedezco:» Y salió con una compañía de guardias, acompañándole el walí con sus dependientes, y todos juntos no dejarón de hacer pesquisas, hasta descubrir la casa de Ghanem ben-Ayub.
En aquel momento, Ghanem acababa de regresar del zoco, y estaba sentado junto a Kuat Al-Kulub, teniendo delante un hermoso carnero asado y relleno de manjares. Y lo estaban comiendo con mucho apetito. Pero al air el ruido que armaban los de fuera, Kuat Al-Kulub miró por la ventana, y emprendió la desdicha que se cernía sobre ellos, pues la casa estaba cercada por los guardias, el porta-alfanje, los mamalik y los jefes de la tropa, y vio a su cabeza al visir Giafar y al walí de la ciudad. Y todos daban vueltas alrededor de la casa como lo negro de los ojos da vueltas alrededor de los párpados.


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