Juegos tradicionales, entretenimientos e información
    Home | Juegos Online | Biblioteca | Libros Clásicos | Crucigramas | Ingenio | Enciclopedia Juegos | Contacto

  Secciones > Libros Clásicos > Las Mil y Una Noches (Anónimo)

 

Las Mil y Una Noches (Anónimo) - pág.207

Indice General | Volver

Página 207 de 443


» Entonces Bacbuk no dudó que aquel hombre estaba allí enviado por su mujer, y contestó: «¡Sobre mis ojos y sobre mi cabeza! Esta misma noche estarán acabadas tus camisas.» Y efectivamente, mi hermano se puso a trabajar con tal ahinco, privándose hasta de comer, que por la noche, cuando llegó el propietario de la casa, ya tenía las veinte camisas cortadas, cosidas y empaqúetadas en el pañuelo de seda. Y el propietario de la casa le preguntó: «¿Qué te debo?» Pero precisamente en aquel instante se presentó furtivamente en la ventana la joven, y dirigió una mirada a Bacbuk, haciéndole una seña con los ojos, como indicándole que no aceptase nada. Y mi hermano no quiso cobrarle nada al propietario de la casa, por más que en aquella ocasión estuviese muy apurado y cualquier dinero habría sido para él una gran ayuda. Pero se consideró dichoso con trabajar para el marido y favorecerle por amor a la linda cara de la mujer.
Y al día siguiente al amanecer se presentó el propietario de la casa con otra pieza de tela debajo del brazo; y le dijo a mi hermano Bacbuk.: «He aquí que acaban de advertirme en mi casa que necesito también calzoncillos nuevos para ponérmelos con las camisas nuevas. Y te traigo esta otra pieza de tela para que me hagas calzoncillos. Pero que sean muy anchos. Y no escatimes para nada los pliegues ni la tela.» Mi hermano contestó: «Escucho y obedezco.» Y se estuvo tres días completos cose que te cose, sin tomar otro alimento que el estrictamente necesaria, pues no quería perder tiempo, y además no tenía ni un dracma para comprar comida.
Y cuando hubo terminado los calzoncillos, los envolvió en el pañuelo, y muy contento, fue a llevárselos él mismo al propietario de la casa.
No es necesario decir, ¡oh Emir de los Creyentes! que la joven se había puesto de acuerdo con su marjido para burlarse del infeliz de mi hermano y hacerle las más sorprendentes jugarretas. Porque cuando mi hermano le presentó los calzoncillos al propietario de la casa, éste hizo como que iba a pagarle, pero inmediatamente apareció en la puerta la linda cara de la mujer, sonriéndole con los ojos Y haciéndole señas con las cejas para que no cobrase. Y Bacbuk se negó en redondo a recibir nada del marido. Entonces el marido se ausentó un instante para hablar con su esposa, que había desaparecido también, y volvió en seguida junto a mi hermano y le dijo: «Para agradecer tus favores, hemos resuelto mi mujer y yo casarte con nuestra esclava blanca, que es muy hermosa y muy gentil, y de tal suerte serás de nuestra casa.» Y Bacbuk se figuró en seguida que era una excelente astucia de la mujer para que él pudiese entrar con libertad en la casa. Y aceptó en el acto. Y al momento mandaron llamar a la esclava, y la casaron con mi hermano Bacbuk.
Pero cuando llegó la noche, quiso acercarse Bacbuk a la esclava blanca, y ésta le dijo: «¡.


< Anterior  |  Siguiente >

<<< 201 202 203 204 205 206 207 208 209 210 211 212 213 214 215 216 217 218 219 220 221 222 223 224 225 226 227 228 229 230 231 232 233 234 235 236 237 238 239 240 241 242 243 244 245 246 247 248 249 250 >>>

Páginas  1-50   51-100   101-150   151-200   201-250   251-300   301-350   351-400   401-443  



Menú
Home
Biblioteca
Juegos Online
Juegos Flash
Crucigramas
Libros Clásicos
Sopas de Letras
Ingenio

En esta sección

Juegos, Cursos y
Enciclopedias gratis

Canales de tv online en vivo hd Cursos Gratis
Psicología
Biografías

Diccionario : A - B - C - D - E - F - G - H - I - J - K - L - M - N - Ñ - O - P - Q - R - S - T - U - V - W - X - Y - Z



Home | Biblioteca | Juegos | Crucigramas
  Acanomas.com : El mundo de los Juegos Acerca de Acanomas.com  


Copyright ©1999-2015 Nuevarena.com Todos los derechos reservados