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Las Mil y Una Noches (Anónimo) - pág.114

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Después reunió a todos sus amigos, e invitó a todos los nobles del reino y a todos los mercaderes de Bassra, y todos acudieron a presentarse entre sus manos. Entonces, el visir, para explicarles el haber elegido a Nureddin con preferencia a todos los demás, les dijo: «Yo tenía un hermano que era visir ets Egipto, y Alah le había favorecido con dos hijos, como a mí me favoreció con una hija, según sabéis. Mi hermano, poco antes de morir, me encargó que casara a mi hija con uno de sus hijos, Y yo se lo prometí. Y precisamente este joven a quien veis es uno de los dos hijos de mi hermano el visir de Egipto. Ha venido a Bassra con tal objeto. ¡Y mi mayor anhelo es que se escriba su contrato con mi hija, y que viva con ella en mi casa!»
Entonces contestaron todos. «¡Sea como dices! ¡Ponemos sobre nuestra cabeza cuanto hagas!»
Y todos tomaron parte en el gran festín, bebieron toda clase de vinos, y comieron una cantidad prodigiosa de pasteles y confituras. Y después, rociada la sala, con agua de rosas, según costumbre, se despidieron del visir y de Nureddin:
Entonces el visir mandó a sus esclavos que llevasen a Nureddin al hammam y le diesen un buen baño. Y el visir le regaló uno de sus mejores trajes entre sus trajes, y después le envió toallas, palanganas de cobre, pebeteros y todas las demás cosas necesarias para el baño. Y Nureddin se bañó y salió del hammam con su traje nuevo, y estaba más hermoso que la luna llena en la más bella de las noches. Después Nureddin cabalgó en su mula torda, encaminándose hacia el palacio del visir, y al pasar por las calles le admirahan todos, elogiando su hermosura y la obra de Alah. Y descendió de la mula, entró en casa del visir y le besó la mano. Entonces el visir...

En este momento de su narración, Schahrazada vio aparecer la mañana, y se calló discretamente.

PERO CUANDO LLEGÓ LA 20a. NOCHE

Ella dijo:

He llegado a saber, ¡oh rey afortunado! que entonces el visir se levantó, acogiendo con júbilo al hermoso Nureddin y diciéndole: «Entra, ¡oh hijo mío! en la cámara de tu esposa, y sé dichoso. Mañana te llevaré a ver al sultán. Y ahora sólo me resta implorar de A¡ah que te conceda todos sus favores y todos sus bienes.»
Entonces Nureddin besó otra vez la mano del visir su suegro, y entró en el aposento de la doncella. ¡Y sucedió lo que había de suceder!
Y esto fue lo referente a Nureddin. En cuanto a Chamseddin su hermano... he aquí lo que ocurrió. Terminada la expedición que hizo con el sultán de Egipto, hacia el lado de las Pirámides, regresó inmediatamente a su casa. Y se inquietó mucho al no encontrar a su hermano Nureddin. Y preguntó por él a sus esclavos; que le respondieron: «Nuestro amo Nureddin; el mismo día que te fuiste con el sultán, montó en una mula enjaezada con gran lujo, como en los días solemnes, y nos dijo: «Me voy hacia la parte de Kaliubia, estaré, fuera unos días, pues noto opresión en el pecho y necesito aire libre; pero que no me siga nadie.


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