Cocos Y Hadas: Cuentos para niñas y niños (Julia de Asensi) - pág.19
Indice General
|
Volver
Página 19 de 37
vivía con la estrechez de antes a causa del ascenso del soldado a oficial,
y comprendió que la dicha no consiste en vivir en la opulencia, sino en el
cariño puro y desinteresado, en la paz de la familia, en la conformidad
con la suerte, y que lo mismo puede albergarse en la casa del rico que en
el humilde hogar del pobre.
[43]
El gato negro
Dos gatitos, nada más, había tenido la gata de Doña Casimira Vallejo,
y ya habían pedido a la citada señora nada menos que catorce. Y es que los
gatitos eran completamente negros, y sabido es que hay muchas personas que
creen que aquéllos traen la felicidad a las casas.
De buena gana Doña Casimira no se hubiera desprendido de aquellos dos
hijos [44] de su Sultana; pero su esposo le había declarado que no quería
mas gatos en su vivienda, y la buena señora tuvo que resignarse a
regalarlos el día mismo que cumplieran dos meses.
Mucho tiempo estuvo pensando dónde quedarían mejor colocados; el
vecino del piso bajo perdía muchos gatos y no faltaba quien sospechase que
se los comía; el tendero de entrente los dejaba salir a la calle y se los
robaban; la vieja del cuarto entresuelo era muy económica y no les daba de
comer; el cura tenía un perro que asustaba a los animalitos; y así, de uno
en otro, resultó que los catorce pedidos se redujeron para Doña Casimira
solamente a dos, casualmente el número de gatos que tenía. Aún así, no
acabaron sus cavilaciones.
Moro, el más hermoso y más grave de los dos gatitos, convendría
mejor a Doña Carlota, la vecina del tercero de la izquierda, que
tenía una hija muy juiciosa a pesar de sus cortos años; pero Fígaro
(así nombrado por el marido de Doña Casimira por haberle hallado un
día jugando con su [45] guitarra, cuyas cuerdas sonaban no muy
armoniosamente)... Fígaro, que, según decían, tenía una vaga
< Anterior
|
Siguiente >
<<<
1
2
3
4
5
6
7
8
9
10
11
12
13
14
15
16
17
18
19
20
21
22
23
24
25
26
27
28
29
30
31
32
33
34
35
36
37
>>>
|