La conquista del Perú (Pablo Alonso de Avecilla) - pág.23
Indice General
|
Volver
Página 23 de 160
¡He
aquí los hombres, el ejército, y los recursos con que se emprendía la
conquista de un vasto imperio a cuatro mil leguas de la Metrópoli!
¡Gloria y prez eterna a tanto valor y osadía! ¡¡¡Gloria eterna a los
españoles y al glorioso reinado de Carlos quinto, que al tiempo que sus
armas vencedoras humillaban la altivez de la Europa entera, conquistaban
también un Nuevo Mundo, y abrían al porvenir y a los más remotos siglos un
torrente inagotable de felicidad y de ventura!!! [18]
- V -
El Perú
La América Meridional en el siglo dieciséis contaba infinidad de
tribus y naciones en su inmenso territorio desde el istmo de Panamá hasta
el cabo de Hornos; la mayor parte desconocidas en aquellos tiempos; sin
que los españoles penetrasen en sus gloriosos triunfos más allá de la
punta Rumena y el río Colorado. Al desembarcar Pizarro en las playas del
Océano equinoccial, el grande imperio del Perú era la nación más poderosa
y más vasta de aquellos continentes, extendiéndose quinientas millas del
Norte al Mediodía por toda la costa del mar de Sud, y cerrada del Este al
Oeste por las gigantescas montañas de los Andes que se extienden de un
confín al otro en toda su longitud.
Originariamente el Perú, como todo el Nuevo Mundo, estaba dividido en
tribus errantes e independientes que se diferenciaban entre sí tanto por
sus costumbres como por sus grotescas maneras. Sin cultura y sin
industria, sin derecho ni obligaciones sociales, los peruanos vagaban en
sus tiempos originarios como hordas salvajes que vivían especialmente de
la caza y de la pesca. Pero así como todos los pueblos de la tierra han
tenido su origen de civilización, también los peruanos, dos siglos y medio
antes de la aparición de los españoles en sus costas, debieron a la
ventura dos seres justos, magnánimos e ilustrados que los condujeron
dulcemente a la sociabilidad.
En efecto, en las márgenes del gran lago de Fititaca aparecieron por
los años de la nueva era dos seres sublimes, de majestuoso talle y
civilizadas maneras, que se propusieron lograr la civilización de aquel
imperio; y como todos los legisladores célebres, recurrieron a la
superstición, y tomaron el nombre de Dioses, para hacerse superiores a los
< Anterior
|
Siguiente >
<<<
1
2
3
4
5
6
7
8
9
10
11
12
13
14
15
16
17
18
19
20
21
22
23
24
25
26
27
28
29
30
31
32
33
34
35
36
37
38
39
40
41
42
43
44
45
46
47
48
49
50
>>>
Páginas
1-50
51-100
101-150
151-160
|