La conquista del Perú (Pablo Alonso de Avecilla) - pág.15
Indice General
|
Volver
Página 15 de 160
Al volver Cortés a México halló a sus compañeros estrechamente
sitiados y entró en su cuartel a duro esfuerzo. Los mexicanos hacían
prodigios de valor, y Motezuma, que salió a la muralla a persuadirles la
armonía con sus opresores, murió a los dardos de su pueblo. Cortés conoció
la necesidad de retirarse; sus soldados cargados de oro no todos pudieron
seguir la retirada; perecieron muchos en el valle de Otumba, amenazó a
todos la muerte, pero, al fin Cortés con valor e ingenio, llegó al país de
los Tlascaltecas, sus aliados.
El sistema político y las creencias religiosas habían sembrado la
desunión en el imperio, y Cortés con su talento se supo aprovechar de esta
ventaja. Con débiles socorros de las islas españolas, y con algunas tropas
que obtuvo de la república de Tlascala, hizo nuevos aliados y volvió a
atacar la capital del imperio. México era una isla en medio de un gran
lago, que contenía veinte mil casas, un pueblo numeroso y magníficos
edificios. El palacio del emperador, construido de mármol y jaspe, era
sólo tan grande como una ciudad. Jardines, fuentes, baños, ornamentos,
templos suntuosos, tres mil palacios de caciques, todo daba a la capital
una extensión inmensa. Había al rededor del lago hasta setenta ciudades;
doscientas mil canoas surcaban las ondas y mantenían las activas
relaciones; y sólidas calzadas formaban el orgullo de la industria
mexicana. El imperio era electivo, y después de la muerte de Motezuma
subió al trono Guatimazin, valiente e intrépido guerrero, que puso a la
capital bajo un brillante estado de defensa.
Cortés comenzó la campaña asegurándose de los caciques que reinaban
en las ciudades de las márgenes del lago. Unos unieron sus tropas a las
del vencedor, los demás fueron vencidos, y Cortés se apoderó de las tres
calzadas por donde se comunicaba México. Quiso apoderarse también de la
navegación del lago, construyó bergantines que armó con parte de su
artillería, y bloqueando a México, esperó que el hambre le diese el
imperio del Nuevo Mundo.
Guatimazin hizo esfuerzos extraordinarios para levantar el bloqueo;
sus vasallos combatieron con más furor que nunca, pero los españoles
sostuvieron sus trincheras, y rechazaron y persiguieron al enemigo hasta
el centro de la ciudad.
< Anterior
|
Siguiente >
<<<
1
2
3
4
5
6
7
8
9
10
11
12
13
14
15
16
17
18
19
20
21
22
23
24
25
26
27
28
29
30
31
32
33
34
35
36
37
38
39
40
41
42
43
44
45
46
47
48
49
50
>>>
Páginas
1-50
51-100
101-150
151-160
|