Juegos tradicionales, entretenimientos e información

    Home | Juegos Online | Biblioteca | Libros Clásicos | Crucigramas | Ingenio | Enciclopedia | Diccionario | E-Commerce | Chat

  Secciones > Libros Clásicos > La conquista del Perú (Pablo Alonso de Avecilla)

La conquista del Perú (Pablo Alonso de Avecilla) - pág.13

Indice General | Volver

Página 13 de 160


ciudadanos elegidos en cada cantón en asambleas populares, era el
verdadero soberano.
Cortés atacando y venciendo a costa de mil peligros esta nación
guerrera, con sus triunfos y su política los hizo sus aliados, porque de
antiguo tiempo eran enemigos de los Mexicanos que les querían someter a su
dominio, y le suministraron tropas y auxilios de toda clase. Con este
socorro marchó Cortés hacia la capital al través de un abundante país,
regado por apacibles ríos, y cubierto de ciudades y de jardines. La
campiña fecunda en plantas desconocidas; poblado el aire de pájaros de
brillantes plumajes; la naturaleza agradable y rica; la atmósfera
templada; sereno el cielo; matizadas de flores las campiñas, todo
respiraba la inocencia, el placer y el encanto. Pero tantas bellezas en
nada conmovían a los expedicionarios; no eran sensibles a tan nuevo
espectáculo; veían servir el oro de ornamento a las casas y a los templos;
embellecer las armas de los mexicanos; fatigar con su peso a la hermosura
y la ambición absorbía sus sentidos, y sólo ansiaban oro.
Motezuma vio con terror que Cortés no desistiese de pagar a su corte,
y su ánimo abatido con sus preocupaciones no pensó en los medios de
defensa. Mandaba treinta y tres caciques que hubieran armado poderosos
ejércitos: sus riquezas eran inmensas; su poder absoluto; su pueblo
ilustrado o industrioso, cual entonces los Europeos, guerrero y lleno de
honor. Si hubiese puesto en movimiento su poder, afianzara su trono; pero
Motezuma que había llegado al cetro por su valor, no mostró la menor
presencia de ánimo, cuando pudo cargar sobre los invasores con todo su
poder, y despedazarlos a pesar de sus armas y de su disciplina, y prefirió
emplear contra ellos la perfidia.
Mientras en México les colmaba de presentes y de caricias, intentaba
tomarlos a Veracruz, colonia [13] fundada por los españoles para asegurar
una retirada, o recibir socorros. Cortés que lo supo alarmó a sus
compañeros. «Es preciso admirar a estos bárbaros con una acción
sorprendente, les decía, he resuelto prender al emperador y hacerme señor
de su persona.» Aprobado el plan y seguido de sus oficiales, fue al
palacio del emperador y le intimó que eligiera entre la muerte o
seguirlos. Ese príncipe, por una bajeza igual a la temeridad de sus


< Anterior  |  Siguiente >

<<< 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 32 33 34 35 36 37 38 39 40 41 42 43 44 45 46 47 48 49 50 >>>

Páginas  1-50   51-100   101-150   151-160  
Menú
Home
Biblioteca
Juegos Online
Juegos Flash
Crucigramas
Libros Clásicos
Sopas de Letras
Ingenio
Shop
Chat

En esta sección

Juegos, Cursos y
Enciclopedias gratis

Cursos Gratis
Biografías


Diccionario : A - B - C - D - E - F - G - H - I - J - K - L - M - N - Ñ - O - P - Q - R - S - T - U - V - W - X - Y - Z


Home | Biblioteca | Juegos | Crucigramas
  Acanomas.com : El mundo de los Juegos Acerca de Acanomas.com  

Contáctenos | Cómo publicitar | Términos y condiciones
Copyright ©1999-2008 Acanomas Networks. Todos los derechos reservados