Los Upanishads (Anónimo) - pág.5
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embargo, en él moran el sol, la luna y las estrellas, existe todo el
universo, "porque todo el universo es en Él, y Él es en nuestro corazón".
Esta idea sublime, tal vez la más sublime que ha concebido el hombre sobre
la tierra, puede ser objeto de concentración, meditación, contemplación y
unión: es la idea central de los Upanishads. La concentración es una forma
intensa de atención. El pajarillo que busca un árbol para construir su nido,
empieza por la atención y concentración. Después parece que considera,
instintivamente, el lugar más seguro y protegido del árbol: es una
meditación, superada cuando el hombre de ciencia considera el mismo árbol.
En estas dos actividades intelectuales, o instintivas, hay un movimiento
mental o cerebral. El poeta o el pintor Contemplan el árbol, aunque antes
hayan dedicado su atención a su pensar. Contemplación es silencio interior.
Los movimientos cerebrales, tal vez electrónicos, mentales, olas del mar de
la mente, se van calmando los ruidos o sonidos exteriores o interiores
desaparecen, y un silencio, más o menos intenso, parece que permite la luz
del alma iluminar el objeto de la contemplación. Nos acercamos a lo infinito
y a lo eterno.
En un relampaguee de luz eterna, el Poeta o el pintor ven el árbol en
contemplación. Es la visión. Después viene la creación, el dominio y la
técnica de un idioma, o el dominio técnico del pintor, formando la base, el
principio necesario para la expresión poética o artística. En la unión, el
conocedor y la cosa conocida son uno en un momento eterno. El poeta o el
pintor por un momento no ven el árbol, son el árbol, y su intensidad de ser
depende de su intensidad de amor; y de su intensidad de visión depende la
grandeza de su creación. La visión pura es una realidad suprema; Pero,
desgraciadamente, al lado de la fe creadora hay el fanatismo destructor, al
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