Los Upanishads (Anónimo) - pág.4
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la ilusión de placeres que Pasan y dolores que Perduran, un ser consciente
más allá de un estar inconsciente, un momento de vida tan intensa, tan
absoluta, que permite una fe basada en experiencia, y no una creencia
procedente de palabras y libros, si bien libros y palabras pueden ayudar al
alma inflamada de anhelos; finalmente un momento de vida que permite a un
San Juan de la Cruz decir:
Que bien sé yo la fonte que mana y corre,
Aunque es de noche.
En el saber estudiamos la variedad de las cosas, las definimos y
comprendemos, y así las dominamos: es la ciencia. Pero en el amor puro
contemplamos las cosas sin deseo de posesión, sólo por el gozo de la
contemplación: es la poesía. En el saber nos separamos de las cosas, hay un
nuestro yo que estudia y la cosa estudiada; pero en el amor nos unimos con
las cosas y en la alegría de la contemplación desaparece el sentido de
posesión, de egoísmo y de destrucción. Un grandioso árbol milenario puede
ser objeto de contemplación en silencio para el poeta, de estudio y gran
actividad cerebral para el científico, un objeto de mero lucro para un
comerciante que, sin consideración a la grandeza sublime del árbol
milenario, está dispuesto a comprarlo, venderlo, y hasta quemarlo. ¡Cuando
pensamos y analizamos, vemos las cosas en su variedad; pero cuando amamos,
las vemos en su unidad. El saber amplía la vida tanto hacia el bien como
hacia el mal, pero el amor puro la eleva siempre hacia el bien. Por eso es
que el Katha Upanishad dice: "Quien ve la variedad y no la unidad muere una
y otra vez".
El Mandukya Upanishad menciona un cuarto estado de conciencia: Ser puro, OM,
Airnan, Dios. En el Chandogya Upanishad, 8.I., encontramos una visión
poética de la misma idea: hay en nuestro corazón un diminuto espacio y, sin
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