Juegos tradicionales, entretenimientos e información

    Home | Juegos Online | Biblioteca | Libros Clásicos | Crucigramas | Ingenio | Enciclopedia | Diccionario | E-Commerce | Chat

  Secciones > Libros Clásicos > La Dama de Blanco (Wilkie Collins)

La Dama de Blanco (Wilkie Collins) - pág.292

Indice General | Volver

Página 292 de 296


Fríamente se puede considerar que lo ocurrido no es nada, comparado con lo que se pudo hacer.
Anuncié que éste seria un documento notable, y, en efecto, lo es. Estas líneas son mi legado a Inglaterra antes de abandonarla. Son dignas de ella y de
Fosco.
CONCLUYE LA HISTORIA WALTER HARTRIGHT
Tardé media hora en leer la carta, y dejando al francés en posesión de la casa, me marché. Un cuarto de hora más tarde me hallaba en casa y con pocas palabras conté a Laura y a Marian el resultado de mi empresa. Luego me dirigí al lugar donde el conde había alquilado el coche, y en el libro de registro de encargos vi lo siguiente:
«Berlina encargada por el señor conde Fosco, 5, Forest Rood, 2 de la tarde. John Owen. 26 de julio de 1850»
El nombre de John Owen correspondía al del cochero, y manifesté mi interés en hablar con él. Recordaba perfectamente el viaje. No se fijó en la señora, pero sí en su equipaje, en el cual se encontraba escrito su nombre, muy parecido al de su mujer cuando soltera. Me bastaba eso. Convine con el dueño en disponer del cochero cuando me fuera necesario, mediante una indemnización, y obtuvo la copia de la referencia del libro. Con todos estos datos me dirigí al despacho del señor Kirlye, quien se admiró extraordinariamente de mi conducta y se dispuso, como era mi propósito, a acompañarme a Limmeridge.
Las dos mujeres y nosotros dos salimos acompañados de John Owen y de un escribiente del notario, a la mañana siguiente. Nos dirigimos primero a Tood´s Corner, pues era mi propósito que Laura no entrara en la casa hasta que fuera reconocida oficialmente por su tío. Dejé que Marian se encargara de la cuestión del hospedaje de Laura, y el señor Kirlye y yo nos fuimos a la casa señorial.
No puedo recordar sin impaciencia y desprecio la entrevista. El señor Fairlie pretendió tratarnos con su insolente cortesía de siempre, pero no le hicimos caso alguno, y conseguimos nuestro propósito. Dijo que él no podía adivinar si su sobrina estaba viva, pues le habían dicho que estaba muerta. Que, desde luego, tenía mucho gusto en verla, pero que le dejáramos reponerse, porque aquello le había destrozado los nervios. Yo le dije que o llevaba a cabo inmediatamente el reconocimiento público o se atendría a la responsabilidad de un proceso ruidoso, y el abogado manifestó lo mismo. Ante esta actitud, el señor Fairlie dijo que estaba dispuesto a todo.
El señor Kirlye y yo redactamos una circular dirigida a todos los colonos que asistieron al entierro de la supuesta Lady Glyde, citándoles para dos días después en la casa de los Fairlie.


< Anterior  |  Siguiente >

<<< 251 252 253 254 255 256 257 258 259 260 261 262 263 264 265 266 267 268 269 270 271 272 273 274 275 276 277 278 279 280 281 282 283 284 285 286 287 288 289 290 291 292 293 294 295 296 >>>

Páginas  1-50   51-100   101-150   151-200   201-250   251-296  
Menú
Home
Biblioteca
Juegos Online
Juegos Flash
Crucigramas
Libros Clásicos
Sopas de Letras
Ingenio
Shop
Chat

En esta sección

Juegos, Cursos y
Enciclopedias gratis

Cursos Gratis
Biografías


Diccionario : A - B - C - D - E - F - G - H - I - J - K - L - M - N - Ñ - O - P - Q - R - S - T - U - V - W - X - Y - Z


Home | Biblioteca | Juegos | Crucigramas
  Acanomas.com : El mundo de los Juegos Acerca de Acanomas.com  

Contáctenos | Cómo publicitar | Términos y condiciones
Copyright ©1999-2008 Acanomas Networks. Todos los derechos reservados