Juegos tradicionales, entretenimientos e información

    Home | Juegos Online | Biblioteca | Libros Clásicos | Crucigramas | Ingenio | Enciclopedia | Diccionario | E-Commerce | Chat

  Secciones > Libros Clásicos > La Dama de Blanco (Wilkie Collins)

La Dama de Blanco (Wilkie Collins) - pág.285

Indice General | Volver

Página 285 de 296


-Ya es bastante. Ya trataremos de eso. Hable usted ahora
-Terminaremos enseguida. Supongo que sabrá usted los intereses qu

represento

-No creo equivocarme -dijo el conde sonriendo- al suponer que son los de una dama.
-Se trata de los de mi esposa.
Me miró con la primera expresión honrada que había visto en sus ojos. Aquello, según podía comprender, hacía que aumentase en su estimación, y me considerara un hombre fuerte. Cerró definitivamente el cajón y le cruzó de brazos para escucharme.
-Le supongo a usted lo suficientemente enterado de todo cuanto se ha hecho, para negar nada. Usted es el cómplice de una vil intriga, cuyo primer motivo son diez mil libras. Pero guárdese usted ese botín. -Su rostro se iluminó y me miró compasivamente-. No he venido a deshonrarme regateando un dinero que sirvió para pagar un crimen.
-Perdone, señor Hartright, le ruego que se modere. Las diez mil libras eran legítima herencia de mi esposa. Supongo que conocerá usted el asunto. Téngalo en cuenta y discutiremos más fácilmente. Le ruego sea breve. ¿Qué es lo que quiere?
-Primero: una confesión de su tenebrosa trama, escrita y firmada por usted en mi presencia.
-Una -dijo el conde levantando el dedo.-. Siga.
-Una prueba plena, pero que no dependa de la personal afirmación suya, con respecto a la fecha exacta en que mi esposa salió de Blackwater con dirección a Londres.
-Bien. Ha puesto usted el dedo en la parte débil del asunto. ¿Qué más?
-Nada más.
-Bien. He escuchado sus condiciones. Oiga usted las mías. Por lo que respecta a la primera, me resultaría mucho más fácil eludirla que evitar responsabilidad de matarle de un tiro. Opto por ella. Escribiré la relación que usted pide. Por lo demás, le bastara una carta de mi malogrado amigo en la que me da cuenta exacta del día y hora en que su esposa se marchó. Le pondré en relación con el mozo que recogió el equipaje, en cuyo libro encontrará la misma fecha. Pero todo bajo las siguientes condiciones: mi esposa y yo dejaremos esta casa cuando y como nos venga, sin molestia ninguna; esperará usted aquí, en mi compañía, hasta que venga mi agente, que vendrá a las siete de la mañana, para terminar mis negocios; le entregará usted una orden escrita con objeto de que le den la carta sellada, que ha entregado usted a esa persona; esperará a que vuelva y me entregará la carta; luego, me dará usted media hora, después que hayamos marchado nosotros. Hecho esto, quedará usted en libertad de hacer lo que quiera. Además, me dará usted una satisfacción de su falta de cortesía y de haberse inmiscuido en mis asuntos privados.


< Anterior  |  Siguiente >

<<< 251 252 253 254 255 256 257 258 259 260 261 262 263 264 265 266 267 268 269 270 271 272 273 274 275 276 277 278 279 280 281 282 283 284 285 286 287 288 289 290 291 292 293 294 295 296 >>>

Páginas  1-50   51-100   101-150   151-200   201-250   251-296  
Menú
Home
Biblioteca
Juegos Online
Juegos Flash
Crucigramas
Libros Clásicos
Sopas de Letras
Ingenio
Shop
Chat

En esta sección

Juegos, Cursos y
Enciclopedias gratis

Cursos Gratis
Biografías


Diccionario : A - B - C - D - E - F - G - H - I - J - K - L - M - N - Ñ - O - P - Q - R - S - T - U - V - W - X - Y - Z


Home | Biblioteca | Juegos | Crucigramas
  Acanomas.com : El mundo de los Juegos Acerca de Acanomas.com  

Contáctenos | Cómo publicitar | Términos y condiciones
Copyright ©1999-2008 Acanomas Networks. Todos los derechos reservados