La Dama de Blanco (Wilkie Collins) - pág.152
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Todas éstas son las personas que ocupan mi imaginación en estos momentos. No sé qué decir de la que llena todo mi corazón. No sé qué recordar de ella antes de cerrar mi diario. Unicamente conservo sus cartas, para guiarme en lo que he de decir. Pero cierto es que en ellas no pueden tratarse aquellos asuntos que más me interesan. No sé si él la trata bien, ni tampoco si es más feliz ahora que cuando nos separamos. En una u otra forma, se encontraban siempre en mis cartas estas preguntas, y siempre me ha contestado como si fueran hechas con respecto a su salud y no a su felicidad. Dice que está bien que le gusta mucho viajar, que por primera vez pasa el invierno sin resfriado ninguno. Pero nada más. No había ni uña sola palabra del carácter de su esposo, de su relación con él, parece como si viajara con un amigo, en lugar de un marido, y esta reserva no solamente la hace extensiva a Sir Percival, sino a las frases que dedica al antiguo e intimo amigo de su esposo, al conde Fosco.
No sé por qué razón, el lugar donde pensaban pasar el invierno estos señores ha sido trasladado de Roma a Viena, y únicamente esta primavera, en el Tirol, se han encontrado ambos matrimonios. Me escribe Laura que su tía ha cambiado mucho en su favor, que se ha tranquilizado: más y que ahora es mucho más agradable que de soltera. Pero el conde, que me interesa más que su mujer, es para mí un misterio. Laura guarda silencio con respecto a él. Me dice que no quiere influir en modo alguno en mi opinión y que prefiere que ésta la forme yo sola. Todo esto, me hace sospechar que la impresión de Laura no es precisamente favorable con respecto a este ilustre extranjero. Tendremos paciencia. Supongo que no tardaré en esclarecer mis dudas.
Son ya las doce. He dado un vistazo desde la ventana, antes de decidirme a dejar de escribir. La noche es bochornosa. En el cielo brillan pocas estrellas, y su luz parece velada. Los árboles, que impiden ver más allá, parecen una oscura muralla de rocas. En las aguas del estanque croan las ranas. Ignoro cómo será todo esto a la luz del día. Lo que si sé decir es que de noche no me gusta nada.
Día 12.
He descubierto y averiguado mucho, y todo es más interesante de lo que yo esperaba.
La parte principal del edificio, que es grandiosa, data del tiempo de la reina Isabel. La edificación del ala antigua corresponde al siglo XIV. He sabido por el ama de llaves que se considera una joya arquitectónica, según el dictamen de personas muy entendidas.
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