El corazón de las tinieblas (Joseph Conrad) - pág.48
Indice General
|
Volver
Página 48 de 98
.. Y nosotros nos arrastrábamos hacia Kurtz. Pero los troncos eran grandes, el agua traidora y poco profunda, la caldera parecía tener en efecto un demonio hostil en su seno, y de esa manera ni el fogonero ni yo teníamos tiempo para internarnos en nuestros melancólicos pensamientos. "A unas cincuenta millas de la estación interior encontramos una choza hecha de cañas y, sobre ella, un mástil inclinado y melancólico, con los restos irreconocibles de lo que había sido una bandera ondeando sobre él, y al lado un montón de leña, cuidadosamente apilado. Aquello constituía algo inesperado. Bajamos a la orilla, y sobre la leña encontramos una tablilla con algunas palabras borrosas. Cuando logramos descifrarlas, leímos: ´Leña para ustedes. Apresúrense. Deben acercarse con precauciones. ´Había una firma, pero era ilegible. No era la de Kurtz. Era una palabra mucho más larga. Apresúrense. ¿Adónde? ¿Remontando el río? ¿Acercarse con precauciones? No lo habíamos hecho así. Pero la advertencia no podía ser para llegar a aquel lugar, ya que nadie tendría conocimiento de su existencia. Algo anormal encontraríamos más arriba. ¿Pero qué, y en qué cantidad? Ése era el problema. Comentamos despectivamente la imbecilidad de aquel estilo telegráfico. Los arbustos cercanos no nos dijeron nada, y tampoco nos permitieron ver muy lejos. Una cortina destrozada de sarga roja colgaba a la entrada de la cabaña, y rozaba tristemente nuestras caras. El interior estaba desmantelado, pero era posible deducir que allí había vivido no hacía mucho tiempo un blanco. Quedaba aún una tosca mesa, una tabla sobre dos postes un montón de escombros en un rincón oscuro y, cerca de la puerta, un libro que recogí inmediatamente. Había perdido la cubierta y las páginas estaban muy sucias y blandas, pero el lomo había sido recientemente cosido con cuidado, con hilo de algodón blanco que aún conservaba un aspecto limpio. El título era Una investigación sobre algunos aspectos de náutica, y el autor un tal Towsen o Towson, capitán al servicio de su majestad. El contenido era bastante monótono, con diagramas aclaratorios y múltiples láminas con figuras. El ejemplar tenía una antigüedad de unos sesenta años. Acaricié aquella impresionante antigualla con la mayor ternura posible, temeroso de que fuera a disolverse en mis manos. En su interior, Towson o Towsen investigaba seriamente la resistencia de tensión de los cables y cadenas empleados en los aparejos de los barcos, y otras materias semejantes. No era un libro apasionante, pero a primera vista se podía ver una unidad de intención, una honrada preocupación por realizar seriamente el trabajo, que hacía que aquellas páginas, concebidas tantos años atrás, resplandecieran con una luminosidad no provocada sólo por el interés profesional.
< Anterior
|
Siguiente >
<<<
1
2
3
4
5
6
7
8
9
10
11
12
13
14
15
16
17
18
19
20
21
22
23
24
25
26
27
28
29
30
31
32
33
34
35
36
37
38
39
40
41
42
43
44
45
46
47
48
49
50
>>>
Páginas
1-50
51-98
|