Juegos tradicionales, entretenimientos e información

    Home | Juegos Online | Biblioteca | Libros Clásicos | Crucigramas | Ingenio | Enciclopedia | Diccionario | E-Commerce | Chat

  Secciones > Libros Clásicos > El corazón de las tinieblas (Joseph Conrad)

El corazón de las tinieblas (Joseph Conrad) - pág.32

Indice General | Volver

Página 32 de 98


Sus ojos pequeños brillaban como discos de mica, llenos de curiosidad, aunque procuraba conservar algo de su altivez. Al principio su actitud me sorprendió, pero muy pronto comencé a sentir una intensa curiosidad por saber qué se proponía obtener de mí. Me era imposible imaginar qué podía despertar su interés. Era gracioso ver cómo luchaba en el vacío, porque lo cierto es que mi cuerpo estaba lleno sólo de escalofríos y en mi cabeza no había otra cosa fuera de aquel condenado asunto del vapor hundido. Era evidente que me consideraba como un desvergonzado prevaricador. Al final se enfadó y, para disimular un movimiento de furia y disgusto, bostezó. Me levanté. Entonces pude ver un pequeño cuadro al óleo en un marco, representando a una mujer envuelta en telas y con los ojos vendados, que llevaba en la mano una antorcha encendida. El fondo era sombrío, casi negro. La mujer permanecía inmóvil y el efecto de la luz de la antorcha en su rostro era siniestro. "Eso me retuvo, y él permaneció de pie por educación, sosteniendo una botella vacía de champaña (para usos medicinales) con la vela colocada encima. A mi pregunta, respondió que el señor Kurtz lo había pintado, en esa misma estación, hacía poco más de un año, mientras esperaba un medio de trasladarse a su estación comercial. ´Dígame, por favor´, le pedí, ´¿quién es ese señor Kurtz?´ "´El jefe de la estación interior´, respondió con sequedad, mirando hacia otro lado. ´Muchas gracias´, le dije riendo, ´y usted es el fabricante de ladrillos de la Estación Central. Eso todo el mundo lo sabe.´ Por un momento permaneció callado. ´Es un prodigio´, dijo al fin. ´Es un emisario de la piedad, la ciencia y el progreso, y sólo el diablo sabe de qué más. Nosotros necesitamos´, comenzó de pronto a declamar, ´para realizar la causa que Europa nos ha confiado, por así decirlo, inteligencias superiores, gran simpatía, unidad de propósitos.´ ´¿Quién ha dicho eso?´, pregunté. ´Muchos de ellos´, respondió. ´Algunos hasta lo escriben; y de pronto llegó aquí él, un ser especial, como debe usted saber.´ ´¿Por qué debo saberlo?´, lo interrumpí, realmente sorprendido. Él no me prestó ninguna atención. ´Sí, hoy día es el jefe de la mejor estación, el año próximo será asistente en la dirección, dos años más y... pero me atrevería a decir que usted sabe en qué va a convertirse dentro de un par de años.


< Anterior  |  Siguiente >

<<< 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 32 33 34 35 36 37 38 39 40 41 42 43 44 45 46 47 48 49 50 >>>

Páginas  1-50   51-98  
Menú
Home
Biblioteca
Juegos Online
Juegos Flash
Crucigramas
Libros Clásicos
Sopas de Letras
Ingenio
Shop
Chat

En esta sección

Juegos, Cursos y
Enciclopedias gratis

Cursos Gratis
Biografías


Diccionario : A - B - C - D - E - F - G - H - I - J - K - L - M - N - Ñ - O - P - Q - R - S - T - U - V - W - X - Y - Z


Home | Biblioteca | Juegos | Crucigramas
  Acanomas.com : El mundo de los Juegos Acerca de Acanomas.com  

Contáctenos | Cómo publicitar | Términos y condiciones
Copyright ©1999-2008 Acanomas Networks. Todos los derechos reservados