Juegos tradicionales, entretenimientos e información

    Home | Juegos Online | Biblioteca | Libros Clásicos | Crucigramas | Ingenio | Enciclopedia | Diccionario | E-Commerce | Chat

  Secciones > Libros Clásicos > El agente secreto (Joseph Conrad)

El agente secreto (Joseph Conrad) - pág.137

Indice General | Volver

Página 137 de 205



Sentada todavía, Mrs. Verloc se perdía en una estupefacción sin límites. ¿Cuál era el nexo? Y se puso tan rígida que no fue capaz de volver la cabeza cuando la campanilla tintineó; el sonido hizo que el investigador privado Heat girara sobre sus talones. Mr. Verloc había cerrado la puerta y por un momento los dos hombres se miraron a la cara.
Sin mirar a su mujer, Mr. Verloc avanzó hacia el jefe Inspector, que se sintió aliviado al verlo volver solo.
-¡Usted aquí!- balbuceó Mr. Verloc, con pesadez-. ¿Detrás de quién anda?
-De nadie- dijo el jefe Inspector Heat, en voz baja-. Vea, quisiera hablar una o dos palabras con usted.
Mr. Verloc, todavía pálido, traía consigo un aire resuelto. Aún no había mirado a su mujer. Entonces dijo:
-Vamos adentro, pues.- Y señaló el camino hacia el salón.
La puerta estaba cerrada por dentro cuando Mrs. Verloc, saltando de la silla, corrió como para tirarla abajo, aunque, en cambio, se arro­dilló con la oreja puesta en la cerradura. Los dos hombres debían ha­berse parado muy junto a la puerta, porque pudo oír con claridad la voz del jefe Inspector, lo que no pudo ver fue su dedo presionando el pecho de su marido con énfasis.
-Usted es el otro hombre, Verloc. Dos hombres fueron vistos en­trando en el parque.
Y la voz de Mr. Verloc dijo:
-Bien, lléveme ahora. ¿Qué lo detiene? Está en su derecho.
-¡Oh, no! Sé demasiado bien con quién ha estado hablando. Él quiere acomodar este asunto solo. Pero no se equivoque, he sido yo quien lo descubrió.
Luego Winnie sólo oyó murmullos. El inspector Heat debía estar mostrando a Mr. Verloc el pedazo del abrigo de Stevie, porque la her-mana de Stevie, su guardiana y protectora, no oía más que susurros, cuyo misterio era menos aterrador para su cerebro que la sugestión horrible de las palabras enteras. Entonces el jefe Inspector Heat, al otro lado de la puerta, levantó su voz:
-Usted debió estar loco.
Y la voz de Mr. Verloc contestó, con una especie de lóbrega fu-ria:
-Estuve loco durante un mes o más, pero ahora no estoy loco. Ya pasó. Voy a largar todo y aguantarme las consecuencias.
Hubo un silencio y luego el ciudadano privado Heat musitó:
-¿Qué va a largar?
-Todo- exclamó la voz de Mr, Verloc, que se apagó hasta hacerse inaudible.
Después de un momento se elevó otra vez.
-Usted me conoce desde hace varios años y me ha encontrado útil. Bien sabe que soy un hombre derecho. Sí, derecho.
Ese llamado a la antigua relación debió ser en extremo desagra­dable para el jefe Inspector.


< Anterior  |  Siguiente >

<<< 101 102 103 104 105 106 107 108 109 110 111 112 113 114 115 116 117 118 119 120 121 122 123 124 125 126 127 128 129 130 131 132 133 134 135 136 137 138 139 140 141 142 143 144 145 146 147 148 149 150 >>>

Páginas  1-50   51-100   101-150   151-200   201-205  
Menú
Home
Biblioteca
Juegos Online
Juegos Flash
Crucigramas
Libros Clásicos
Sopas de Letras
Ingenio
Shop
Chat

En esta sección

Juegos, Cursos y
Enciclopedias gratis

Cursos Gratis
Biografías


Diccionario : A - B - C - D - E - F - G - H - I - J - K - L - M - N - Ñ - O - P - Q - R - S - T - U - V - W - X - Y - Z


Home | Biblioteca | Juegos | Crucigramas
  Acanomas.com : El mundo de los Juegos Acerca de Acanomas.com  

Contáctenos | Cómo publicitar | Términos y condiciones
Copyright ©1999-2008 Acanomas Networks. Todos los derechos reservados