Juegos tradicionales, entretenimientos e información

    Home | Juegos Online | Biblioteca | Libros Clásicos | Crucigramas | Ingenio | Enciclopedia | Diccionario | E-Commerce | Chat

  Secciones > Libros Clásicos > El agente secreto (Joseph Conrad)

El agente secreto (Joseph Conrad) - pág.134

Indice General | Volver

Página 134 de 205


El trozo de tela recogido en Greenwich estaba en su bolsillo. No tenía la menor inten­ción de mostrarlo en su propio provecho. Por el contrario, quería saber qué era lo que Mr. Verloc estaba dispuesto a decir por propia voluntad. Esperaba que la conversación con Verloc sirviese para incriminar a Michaelis. En el fondo era una esperanza conscientemente profesional, pero no sin valor moral específico. Porque el jefe Inspector Heat era un servidor de la justicia. Al no encontrar a Verloc en su casa, se sintió desilusionado.
-Lo esperaría un rato, si supiera que no va a tardar- dijo.
Mrs. Verloc no podía dar seguridades de ninguna índole.
-La información que necesito es muy privada- repitió el hombre-. ¿Comprende lo que quiero decir? ¿Usted podría decirme adónde ha ido?
Mrs. Verloc sacudió la cabeza.
-No sé decir.
Y se dio vuelta para acomodar algunas cajas en los estantes que había detrás del mostrador. El jefe Inspector Heat la miró pensativo por un rato.
-Supongo que usted sabe quién soy yo dijo.
Mrs. Verloc lo miró por encima del hombro. El jefe Inspector Heat estaba asombrado ante su frialdad.
-¡Vamos! Usted sabe que estoy en la policía- dijo con brusque-dad.
Eso no me perturba demasiado- explicó Mrs. Verloc, volviendo a acomodar sus cajas.
-Mi nombre es Heat. Jefe Inspector Heat de la sección Crímenes Especiales.
Mrs. Verloc arregló con gracia, en su lugar, una pequeña caja de cartón y dándose vuelta lo enfrentó otra vez, con los ojos quietos y las manos ociosas colgándole hacia abajo. Reinó el silencio por un mo­mento.
-Así que su marido salió hace un cuarto de hora. ¿Y no dijo cuán­do iba a volver?
-No salió solo dejó caer Mrs. Verloc con negligencia.
¿Un amigo?
Mrs. Verloc se tocó el peinado, en la nuca; estaba en perfecto or-den.
-Un extranjero que vino a buscarlo.
-Ya veo. ¿Qué clase de hombre era ese extranjero? ¿No le mo­lesta decírmelo?
A Mrs. Verloc no le molestaba. Y cuando el jefe Inspector Heat oyó hablar de un hombre moreno, delgado, con cara larga y mostachos retorcidos, dio muestras de perturbación y exclamó:
-¡Que me maten si se me había ocurrido! No perdió nada de tiem­po.
En lo profundo de su corazón sentía un intenso disgusto ante la conducta extraoficial de su jefe inmediato. Pero él no era un Quijote. Y perdió todo deseo de esperar el regreso de Mr. Verloc. Para qué habían salido, no lo sabía, pero se imaginaba que era posible que volvieran juntos. No se está siguiendo el caso como corresponde, se están me­
tiendo en este asunto, pensó lleno de amargura.


< Anterior  |  Siguiente >

<<< 101 102 103 104 105 106 107 108 109 110 111 112 113 114 115 116 117 118 119 120 121 122 123 124 125 126 127 128 129 130 131 132 133 134 135 136 137 138 139 140 141 142 143 144 145 146 147 148 149 150 >>>

Páginas  1-50   51-100   101-150   151-200   201-205  
Menú
Home
Biblioteca
Juegos Online
Juegos Flash
Crucigramas
Libros Clásicos
Sopas de Letras
Ingenio
Shop
Chat

En esta sección

Juegos, Cursos y
Enciclopedias gratis

Cursos Gratis
Biografías


Diccionario : A - B - C - D - E - F - G - H - I - J - K - L - M - N - Ñ - O - P - Q - R - S - T - U - V - W - X - Y - Z


Home | Biblioteca | Juegos | Crucigramas
  Acanomas.com : El mundo de los Juegos Acerca de Acanomas.com  

Contáctenos | Cómo publicitar | Términos y condiciones
Copyright ©1999-2008 Acanomas Networks. Todos los derechos reservados