Juegos tradicionales, entretenimientos e información

    Home | Juegos Online | Biblioteca | Libros Clásicos | Crucigramas | Ingenio | Enciclopedia | Diccionario | E-Commerce | Chat

  Secciones > Libros Clásicos > El agente secreto (Joseph Conrad)

El agente secreto (Joseph Conrad) - pág.94

Indice General | Volver

Página 94 de 205


Sin duda se trata de algo planeado. El virtual ejecutor parece haber sido llevado de la mano al lugar y luego abandonado a toda prisa, para que se arre­glara por sus propios medios. Se infiere que fue traído del exterior con la finalidad de cometer este atentado. A la vez estamos forzados a deducir que no debía saber suficiente inglés como para preguntar por su camino, a menos que aceptemos la fantástica teoría de que se trataba de un sordomudo. Me pregunto ahora... pero es absurdo. Se mató en forma accidental, es evidente. No es un accidente extraordinario. Pero queda un pequeño hecho extraordinario: la dirección que tenía en su abrigo, descubierta por el más casual de los accidentes. Es un hecho pequeño e increíble; tan increíble que explicarlo puede llevarnos hasta el mismo fondo de este problema. En lugar de ordenar a Heat que siga en el caso, me propongo buscar personalmente esa explicación... por mí mismo, quiero decir, en donde haya que buscarla. Y está en cierto negocio de Brett Street, en los labios de cierto agente secreto, que en una época fue espía confidencial del difunto Barón Stott-Wartenheim,
embajador de una gran potencia ante la corte de St. James.
El Subjefe hizo una pausa y luego agregó:
-Esos tipos son una peste perfecta. A fin de elevar su mirada alti­va a la cara del que hablaba, el personaje parado sobre la alfombra de la chimenea había inclinado su cabeza hacia atrás, gradualmente; esa posición le daba un notorio aire arrogante.
-¿Por qué no dejarle el asunto a Heat?
-Porque es un policía a la vieja usanza. Y esos tienen su propia moralidad. Mi sistema de pesquisa le parecería una horrenda perver­sión del deber. Para él, el deber consiste en imputar la culpabilidad a tantos anarquistas prominentes como pueda, sobre la base del más mínimo de los indicios que haya encontrado en el curso de su examen del lugar del hecho; en tanto que yo según diría él soy proclive a rei­vindicar la inocencia de esa gente. Trato de ser lo más conciso posible presentándole este oscuro asunto sin detalles.
-¿Diría? ¿Lo diría?- musitó la altiva cabeza de Sir Ethelred, desde su encumbrada eminencia.
-Eso me temo... con una indignación y un disgusto del que ni us-ted ni yo tenemos la menor idea. Él es un excelente servidor. No de­bemos abrigar sospechas indebidas respecto de su lealtad; siempre es un error hacerlo. Además, quiero libertad de acción, mayor libertad que la que sería conveniente otorgarle al jefe Inspector Heat. No tengo el menor deseo de perdonar a este individuo Verloc. Se aterrará, me su-pongo, al comprobar qué rápidamente se encontró una conexión, cual­quiera que sea, entre él y este asunto.


< Anterior  |  Siguiente >

<<< 51 52 53 54 55 56 57 58 59 60 61 62 63 64 65 66 67 68 69 70 71 72 73 74 75 76 77 78 79 80 81 82 83 84 85 86 87 88 89 90 91 92 93 94 95 96 97 98 99 100 >>>

Páginas  1-50   51-100   101-150   151-200   201-205  
Menú
Home
Biblioteca
Juegos Online
Juegos Flash
Crucigramas
Libros Clásicos
Sopas de Letras
Ingenio
Shop
Chat

En esta sección

Juegos, Cursos y
Enciclopedias gratis

Cursos Gratis
Biografías


Diccionario : A - B - C - D - E - F - G - H - I - J - K - L - M - N - Ñ - O - P - Q - R - S - T - U - V - W - X - Y - Z


Home | Biblioteca | Juegos | Crucigramas
  Acanomas.com : El mundo de los Juegos Acerca de Acanomas.com  

Contáctenos | Cómo publicitar | Términos y condiciones
Copyright ©1999-2008 Acanomas Networks. Todos los derechos reservados